La deuda es con nosotras y la naturaleza

Compartimos nuestra denuncia en el Juicio Popular contra la Deuda y el FMI, presentada el 17 de septiembre .

Denunciamos el conflicto capital-vida y las crisis interrelacionadas

El modelo extractivo y de producción y consumo que sostiene las sociedades que habitamos es incompatible con la regeneración de la vida y genera una cultura que desvaloriza tanto el trabajo de cuidados como la importancia de la naturaleza, provocando una invisibilización de ambos, pero sin embargo desarrollando intensos procesos colonialistas y extractivistas de los cuerpos y territorios. Como resultado existe una tensión constante e irresolvible entre el capital y la vida, la cual siempre está bajo amenaza.

Este sistema económico desemboca hoy en una crisis pandémica como la que atravesamos, que no es más que la manifestación explícita de las crisis interrelacionadas que enfrentamos desde hace muchos años: la crisis del clima, del agua, de la biodiversidad, el escándalo de la pobreza, la crisis de cuidados, la crisis de salud. Todas estas crisis tienen sus  causas estructurales en el sistema capitalista, que ha demostrado su incapacidad  y su desinterés por preservar la vida digna y cuidar de los pueblos la naturaleza y los territorios.

Denunciamos las falsas soluciones

Hoy una vez más la responsabilidad de solución se carga sobre el trabajo invisibilizado y precarizado de las mujeres y proveedoras de cuidados,  así como también se aprovecha para un avance más profundo sobre la naturaleza, ofreciendo falsas soluciones a la crisis económica, mediante incendios de humedales, minería declarada como actividad esencial y proyectos para granjas industriales de cerdos.

No resulta viable ni ético que los organismos internacionales de crédito e inversionistas ofrezcan las mismas recetas y falsas soluciones que nunca funcionaron, ante una crisis inédita generada por ellos mismos y sus políticas.

Reclamamos medidas de recuperación justa

En primer lugar, abandonar neoliberalismo y la austeridad propuesta por organismos como el FMI, y adoptar políticas inmediatas basadas en la justicia distributiva pero reconociendo los límites ecológicos. Es imprescindible que los gobiernos no socialicen las pérdidas de las grandes empresas y garanticen los servicios públicos para toda la población.  Los gobiernos deben cerrar las negociaciones de liberalización comercial e inversiones cuyo propósito es apuntalar aún más el poder de las empresas transnacionales a expensas del sur global. Asimismo se deben comprometer a aprobar legislación jurídicamente vinculante sobre empresas transnacionales y Derechos Humanos a nivel internacional.

En segundo lugar las medidas de recuperación deben fundarse la solidaridad internacionalista. Es necesario anular todas las deudas del sur global, porque el sur es acreedor de una deuda ecológica histórica. Tiene que aplicarse un principio de pago y reparaciones por la deuda climática y la deuda ecológica garantizando fondos como subvenciones no reembolsables, sin condicionalidades agregadas y no como préstamos.

En tercer lugar es fundamental fortalecer la democracia y garantizar los derechos humanos y de los pueblos. Fortaleciendo la lucha internacionalista contra la derecha, el fascismo y el racismo, revertir los golpes de estado que se vinieron dando en nuestra región con fuertes vínculos al poder económico y con avances de la agenda extractivista.

Por último, en cuarto lugar necesitamos que los gobiernos respondan a esta crisis múltiple con una agenda transformadora de cambio de sistema para no volver a la vieja normalidad racista, neocolonial, patriarcal, violenta y ecocida.

La crisis de coronavirus pone al descubierto que la destrucción de los ecosistemas está facilitando la propagación de patógenos que afectan nuestra salud. Esta no es la primera pandemia que enfrentamos ni será la última, porque el modelo extractivo, fundamentalmente el agronegocio, genera enormes problemas de salud pública y se le debe poner freno, a la vez que se fomenta la agricultura agroecológica y se detienen los desalojos de comunidades campesinas e indígenas. Ahora tenemos que responder a la  crisis del clima y a la crisis de salud de manera simultánea, esto implica dejar de subvencionar a las empresas de energía sucia sustituyéndola por una matriz 100% renovable.

Nos rehusamos a volver a la vieja normalidad de la dominación.

Exigimos una transformación que respete profundamente los principios de cuidados, reorganizando los mismos de manera tal que esa responsabilidad sea compartida entre hombres mujeres y el estado mediante los servicios públicos suficientes y accesibles para todas y todos, y el fin del ecocidio mediante el falso paradigma del desarrollo, recreando una transición hacia otros mundos posibles, donde podamos vivir vidas dignas de ser vividas.

Llamamos a la semana de acción global contra la deuda del 10 al 17 octubre de este año.

Más información:

https://www.foei.org/news/covid-19-coronavirus-crisis-system-change

https://www.foei.org/news/system-change-human-rights-corporations-un-treaty

https://www.foei.org/news/letter-world-trade-organization-wto-covid19-coronavirus-medicine

https://www.foei.org/es/noticias/recuperacion-justa-crisis-covid-19

https://autoconvocatoriadeuda.blogspot.com/

Soberanía Alimentaria: “Producir local y consumir local, de esa manera se hace universal”. Entrevista a Miryam Gorban

Por Wanda Olivares, Amigxs de la Tierra Argentina

Nutricionista, investigadora y militante, con sus 89 años Miryam Gorban es una de las voces más escuchadas  para pensar la problemática del hambre desde una perspectiva soberana.
Creadora y coordinadora de la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la UBA, con dos doctorados Honoris Causa que reconocen su compromiso con la humanidad, Miryam Gorban se convirtió en una indiscutible referenta de la soberanía alimentaria en el país.
En la Cumbre Mundial por la Alimentación de 1996, Miryam conoció el concepto de Soberanía Alimentaria junto a la Vía Campesina, y desde allí inició un trabajo fundamental por la lucha contra el hambre y la malnutrición, la concentración económica y la dependencia alimentaria.
Discute el modelo económico y propone programas de Estado desde la interpretación del marco político que define la producción, comercialización y distribución de alimentos, pero fundamentalmente, desde el conocimiento profundo del hambre en los barrios.

Imagen publicada por Slow Food International

¿Cómo definirías el rol de las organizaciones que hacen a la soberanía alimentaria en la emergencia del hambre?

Yo creo que acá hay un rol muy importante que está jugando la solidaridad de todo nuestro pueblo, que es un signo de distinción para decirlo así, y por eso me siento muy orgullosa de ser argentina. Este desarrollo de los comedores populares, que no se da en otros países con la misma intensidad que acá, aunque haya más hambre, es un ejemplo a tener en cuenta porque realmente esto lo hemos aprendido en la crisis de la hiperinflación, y sobre todo en la crisis de 2001. En estos procesos, fuimos encontrando recursos en la emergencia que son la base hoy de la economía social, fueron alternativas para salir de la situación en ese momento, y ahora está pasando lo mismo.
La soberanía alimentaria nosotros no la planteamos en un marco de emergencia, la marcamos como política general, política pública que marque el destino de la autosuficiencia alimentaria de un país, que sea soberano realmente y que resuelve el problema de la alimentación. Pero acá tenemos una crisis económica, una crisis ambiental, y además de todo eso, tenemos encima una situación de hambre a la que nos arrastró el neoliberalismo.
Entonces todas las fuerzas están pensadas, están coordinándose y enlazándose para superar esta situación, buscando distintas alternativas. La de los comedores populares son una, las cooperativas son otras, las empresas recuperadas también lo son, toda esta suma de acciones son las que están aportando a superar la crisis.

¿Cómo es posible transitar hacia una mejora en la dieta de los comedores y de los sectores populares? ¿Cómo reemplazamos los alimentos ultraprocesados por alimentos sanos y accesibles para el pueblo?

En ese sentido es muy importante el aporte de la huerta comunitaria, la granja comunitaria, producción de pollo y huevos, desde ya. Nadie habla del huevo, los huevos son fundamentales porque tienen alto valor biológico, son las proteínas más baratas y más fáciles de conseguir. Cuando fue la crisis del 2001 intentamos con la producción de conejos pero los chicos los querían para jugar y no para comer, son cosas que pasan, cuestiones culturales y sociales que tenemos que atender también.
Yo participo asesorando en el comité que se ha formado con el programa “Argentina contra el hambre”. La idea es que cada escuela tenga su granja, y en este sentido se avanzó en muchos comedores comunitarios, que ya tienen su propia huerta. Tenemos que ir hacia la producción local, que cada municipio tenga o recupere algún tambo que se perdió. Que se abastezca a los comedores escolares con leche fresca, los chicos no quieren leche en polvo y terminan tomando agua hervida. Hay que plantear mataderos municipales y huertas cubriendo los alrededores de cada municipio, para que todo sea abastecido en la zona, sin recurrir al costo tremendo que es la logística para abastecer a cada una de nuestras ciudades. Producir local y consumir local, de esa manera se hace universal. Esa es la política que nosotros estamos desarrollando, “describe tu aldea y serás universal” decía Tolstoi.

¿Cómo podría el Estado acompañar esta transición?

Hay que incentivar la producción local, no es lo mismo producir para 50 familias que producir para 2000 alumnos, apostar a la producción local es fundamental, y eso se logra con huertas, mataderos y tambos en cada municipio.
El Ministerio de Desarrollo está en ese camino, comprando a los agricultores familiares, pero  nosotros tenemos que profundizar, seguir el ejemplo de Brasil donde el 30% de las compras públicas de alimentos se hace a productores locales. Tenemos que persistir y profundizar en ese camino pero al mismo tiempo, a los productores y agricultores familiares tenemos que darles acceso a la tierra y créditos blandos, como el que ha dado ahora la provincia de Buenos Aires, que se llama Alimentos Bonaerenses que promueve el desarrollo productivo y brinda créditos blandos para la producción agropecuaria y la pesca.
Esta es la intervención del estado, la promoción de la agenda y los mercados populares. Pero lo más importante sería el control de los precios, no basta con Precios Cuidados ni Precios Máximos, hace falta seguir la trazabilidad de los verdaderos precios, porque las que realmente marcan los precios de los alimentos son las empresas del sector que están muy concentradas y los manejan como quieren.

¿Qué visibiliza la pandemia en torno a la mujer campesina?

Yo creo que en este contexto de pandemia salió a la luz el tema del trabajo de cuidados, que está totalmente descuidado, parafraseando. Pero nos encontramos con otra realidad que no estaba suficientemente visibilizada que es el rol de las mujeres productoras rurales, y desde el trabajo del Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI) y la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) empezamos a ver el rol importante de las mujeres productoras. Ellas se levantan a las 4 de la mañana, con hijos chicos, sin vivienda, en condiciones muy difíciles y estando codo a codo con sus compañeros en las huertas, resolviendo el problema de la producción y la comercialización.
Las mujeres campesinas se ocupan de los cuidados de los mayores, de los menores y de la población en su conjunto a través de los comedores, atendiendo los problemas de salud y todas las problemáticas que se puedan presentan. Gracias a las organizaciones campesinas y a esta visibilización que ocurrió con la pandemia, hay algunas leyes que se están promoviendo para darle valor al trabajo de las mujeres, hay un panorama alentador, esperemos que así sea.

Soberanía alimentaria en disputa: la recuperación de Vicentín

Entendemos la recuperación de la empresa Vicentín como un paso hacia la soberanía alimentaria porque pone en la escena pública la discusión sobre las dinámicas y los impactos de las empresas monopólicas que controlan al sector agrícola en el país. La aplicación de modelos económicos neoliberales en la Argentina, y la manipulación genética en manos de las multinacionales con la producción de cultivos transgénicos y uso indiscriminado de agrotóxicos, ha constituido una herramienta fundamental en la implantación, durante las últimas décadas, de un modelo de desarrollo agropecuario netamente productivista, basado en la maximización de la ganancia en el corto plazo, y que nos está conduciendo a una profunda crisis económica, social y ambiental.
Por otro lado, la recuperación estatal se constituye como un caso testigo que permite disputar el esquema de precios internos impuesto por la exportación, en base a criterios de soberanía económica que permitiría producir y comercializar al interior de nuestro país a precios más justos.
Es nuestro desafío como pueblo exigir una recuperación justa y sustentable.

El caso Vicentín

Durante el 2015, la empresa Vicentín se ubicaba en el puesto n° 19 de mayor facturación en la Argentina. Para el año 2019 ya había ascendido al puesto n° 6. Actualmente exporta casi el 10% de los cereales, oleaginosas y subproductos y es la primera cerealera del país. Además gestiona carnes, curtiembres, lácteos y algodón; y tiene un puerto privado en San Lorenzo, Santa Fé.
Mientras que Vicentín ascendía hasta convertirse en las firmas líderes que más facturaron entre 2015 y 2019 en nuestro país, su endeudamiento con el Banco Nación aumentó a casi 350 millones de dólares por préstamos otorgados de forma irregular, que le facilitaron la prefinanciación de exportaciones, y que nunca se han devuelto. Una semana después del último desembolso, la empresa se declaró en cesación de pagos.
Sumado a esto, Vicentín contrajo también deuda con bancos extranjeros y cooperativas nacionales proveedoras de la empresa que jamás cobraron por ello, y se registraron operaciones millonarias entre empresas vinculadas al grupo días antes de que se declarara en cesación de pagos.

Vicentín, complejo industrial de Avellaneda, Santa Fe. Foto publicada por Infobae

En este contexto, Vicentín no hace más que aportar a la concentración de un mercado dominado por empresas transnacionales, acompañado por una gran evasión impositiva con triangulación de empresas.

No sólo se trata de capitales nacionales, uno de los proyectos de Vicentín es Renova, una megaempresa productora y comercializadora de biodiesel de la cual su principal accionista es Glencore, cuyas operaciones abarcan hoy toda la cadena de producción, transformación, almacenamiento y transporte de materias primas en tres principales sectores de negocio: metales–minerales, energéticos y productos agrícolas. La diversificación de su operación le da ventajas de mercado incomparables. Sus capacidades de almacenamiento y transporte son tan grandes que se la ha acusado de especular con los precios de los commodities sacando provecho de sus importes futuros en el mercado. Es la cuarta empresa minera más grande del mundo y la primera comercializadora de materias primas a nivel global  que acumula denuncias por contaminación, violación a derechos humanos y corrupción a nivel internacional (1).
De acuerdo a las magnitudes de comercialización de Vicentín -el 85% del total facturado-, la cantidad de empresas en las que tiene participación, sumado al volumen de empleadxs directamente vinculados y productorxs asociados,  constituye un eslabón fundamental en el sistema agroalimentario de Argentina.

Una recuperación justa para una transición hacia la soberanía alimentaria

Para que una recuperación sea justa es necesario que la  ayuda estatal esté sujeta a condiciones estrictas. Todos los fondos públicos destinados a ese fin tienen que usarse priorizando a las mujeres, a los pueblos Indígenas, las comunidades afrodescendientes, lxs trabajadorxs, campesinxs, productorxs familiares y artesanales, el clima,  la biodiversidad y la salud a largo plazo de los pueblos y de nuestro planeta.
Dada la urgencia de prescindir de la economía dependiente de combustibles fósiles, es indispensable apoyar y acompañar a quienes trabajan en industrias contaminantes (como es el caso de la agroexportadora Vicentín) en su transición hacia nuevas funciones en industrias limpias mientras las economías se reconstruyen. Es en este sentido, que creemos que la recuperación de Vicentín es una gran oportunidad para plantear una transición hacia un modelo de producción agroecológica a nivel nacional.

Organizaciones campesinas en el “banderazo nacional por la expropiación de Vicentín” Foto publicada por Tiempo Argentino

Para fortalecer la soberanía alimentaria con este hecho, y lograr que la empresa pase de productora de commodities a productora de alimentos sanos, es indispensable una participación popular de cooperativas y organizaciones en la gestión de la empresa, que permita  una mejor y más justa distribución de ingresos y ganancias, como así también, que permita agregar valor a la cadena de producción, fomentar el desarrollo local, mejorar la situación de pequeños productores y pymes y que las divisas permanezcan en Argentina.

Además una recuperación justa significa también que le empresa podrá seguir trabajando y eso beneficiaría tanto a sus más de 5.000 trabajadorxs como a los 2.600 productorxs que le venden a Vicentin.
Desde Amigos de la Tierra Argentina, sostenemos que es innegable que la producción de Vicentín está profundamente ligada a los commodities de granos del agronegocio transnacional y sus socios locales que poco tienen que ver con la soberanía alimentaria. Sin embargo, la posibilidad de que el Estado recupere la empresa logra poner en disputa el modelo agroexportador monopólico, regido por intereses especulativos, a la vez que propicia un escenario de discusión y planificación de la producción agrícola, que incorpora voces y actores para la construcción de una política alimentaria articulada, descentralizada y nacional.

En un contexto de emergencia alimentaria, agudizada aún más por la pandemia del Covid-19 y la depresión de nuestra economía, es necesario que la alimentación esté presente en las discusiones públicas. No solamente por la atención urgente a las necesidades alimenticias de la población, sino además para poner en evidencia que relegar el diseño de la estructura productiva nacional de alimentos al sector privado, conlleva necesariamente a estos escenarios críticos.

La construcción de soberanía alimentaria implica la participación de todos los actores del esquema de producción y comercialización de alimentos, una disputa real de la tenencia de tierras a favor de las familias campesinas -que son las que sostienen actualmente el 80% de la producción de alimentos para consumo en el país- y la erradicación de sistemas productivos insustentables a base del uso de agrotóxicos y transgénicos patentados por empresas monopólicas.

Por otro lado, se torna fundamental la participación de las organizaciones campesinas que cuentan con experiencia suficiente como para realizar grandes aportes a la gestión y proponer dinámicas acordes a formas más sustentables y equitativas de producción.

Un escenario de transición hacia la soberanía alimentaria no se logra únicamente con la tenencia por parte del Estado de una empresa clave del sector, esta transición debe involucrar la reestructuración de los diferentes eslabones productivos y comerciales que la componen, modificar los sistemas de producción hegemónicos y cuestionar profundamente para qué y para quiénes se produce.

(1)https://elabcrural.com/glencore-ofrece-usd-325-millones-para-sacar-a-vicentin-de-renova/

El racismo, otra razón para el urgente cambio de sistema

El reciente levantamiento del pueblo estadounidense por el crimen de George Floyd, asesinado por las fuerzas de seguridad, en particular por la policía, deja en evidencia la acumulación de siglos de violencia, discriminación e invisibilización, no sólo con la población afroamericana sino también,de la hispana e indígena.
En este contexto de crisis global generalizada y acentuada por la pandemia del Covid-19, esta situación se vuelve intolerable.

El racismo existe y se expresa en múltiples formas, ya sea aversivo, simbólico, etnocentrista o incluso biológico. En muchos casos se encuentra subyacente, y en otros tantos se tornan desgarradoramente explícitos en todo el mundo.El fenómeno del Covid 19,  ha develado  múltiples formasde opresión de  manera descarnada: el sistema patriarcal asesina una mujer cada 29 horas en nuestro país, la militarización sigue en ascenso en nuestra región y el ecocidio no se toma cuarentena: los crímenes ambientales se cometen con impunidad durante el aislamiento; ni los los desmontes,  ni la minería tampoco ni las fumigaciones cesan (Incluso aumentan desmedidamente)

En Argentina los crímenes raciales, la violencia policial y la discriminación por cuestiones étnicas son frecuentes. Entre los casos más recientes, conocimos el repudiable accionar de un grupo de 8 policías que asesinó a Luis Espinoza en Tucumán, y otro grupo policial que violentó salvajemente a una familia qom en Fontana, Chaco. 

Mujeres indígenas agrupadas en el Tejido de Profesionales Indígenas, afirman: “Estamos viviendo un etnocidio qom. Estamos siendo testigxs de un genocidio latente. Así como la policía de Estados Unidos asfixia y mata a George Floyd, en Argentina las fuerzas de seguridad estatal cambian de conducción pero no de prácticas. ¿Cómo le hacemos frente?

Golpear, sacar a la gente de los domicilios sin orden judicial, trasladarlos a un destacamento policial en Fontana, provincia de Chaco, cometiendo todo tipo de abuso de poder, ensañándose y ultrajando a mujeres indígenas y encima fumigarlas (vendrían a ser bichos?) con alcohol por el COVID19 es racismo institucionalizado.” 

El racismo agudiza la crisis provocada por el Covid-19 para los pueblos originarios: la inseguridad alimentaria aumenta, el acceso al agua es cada vez menor, la escasez de leña como combustible esencial para cocinar y calefaccionarse en invierno, la imposibilidad de trasladar insumos básicos y la discriminación en la atención médica e incremento de la violencia, se suman a las problemáticas persistentes en nuestro país, que no se reconoce plurinacional. 

Mientras exigimos investigación y condena de los responsables de tales crímenes, los medios de comunicación hegemónicos siguen invisibilizando sistemáticamente nuestros pueblos y sus diversidades; así como el sistema judicial  no observa con intransigencia dichos comportamientos, sino más bien que los desestima. 

Desde Amigos de la Tierra Argentina, sostenemos que reclamar justicia de forma colectiva es indispensable, solidarizarnos activamente fortaleciendo la organización popular hacia un cambio de sistema se vuelve insoslayable. No queremos volver a aquella normalidad donde existen poblaciones de segunda y tercera categoría. Para cambiar el sistema es necesario eliminar el racismo y toda forma de discriminación para siempre.

Encuentro por un Mapeo de Mercados Territoriales Populares

Organizaciones de la Agricultura familiar campesina indígena, de la pesca artesanal, jóvenes y mujeres nucleadas en la Alianza por la Soberanía Alimentaria de America latina y el Caribe, junto a miembros de la FAO y Terra Nova, nos encontramos en San Antonio de Areco, provincia de Buenos Aires, el 14, 15 y 16 de noviembre  para compartir experiencias y estrategias que aporten al contexto Latinoamericano de Mercados Territoriales Populares

En 2016 el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA) aprobó las recomendaciones de políticas sobre la vinculación de los pequeños productores con los mercados y declaró en esta ocasión que la falta de datos y análisis sobre los mercados territoriales ha tenido un impacto negativo en las políticas públicas, creando una serie de obstáculos en lugar de fortalecer estos mercados.

El proyecto “Mapeo de mercados territoriales: un enfoque participativo para la recopilación de datos” es una iniciativa participativa entre la FAO, investigadores, ONGs,  grupos de pequeños productores y consumidores. El proyecto está financiado por la FAO y está cofinanciado y gestionado por Terra Nuova. Su objetivo es desarrollar metodologías apropiadas para la recolección y el análisis de datos sobre los mercados territoriales.

Dentro de los objetivos principales de esta propuesta, se busca aumentar la visibilidad de estos mercados para influir en las políticas públicas y para que éstas los promuevan, desarrollar mecanismos permanentes para la recopilación y el análisis de datos sobre mercados territoriales accesibles y controlados por las organizaciones de productores , como así también crear alianzas entre los diferentes actores involucrados para fortalecer los vínculos entre los mercados territoriales y los sistemas de producción agrícola familiar a pequeña escala.

Sostenemos que la lucha por la soberanía alimentaria y el fortalecimiento del sistema de mercados territoriales son las vías para erradicar el hambre de nuestros pueblos.

Taller de género en la Federación Campesina Guaraní

En la ciudad de Lavalle de la Provincia de Corrientes tuvo lugar el Tercer Plenario Provincial de la Federación Campesina Guaraní.

Más de 200 campesinos y campesinas se encontraron  para debatir sobre problemáticas territoriales de producción y de comercialización.

En este contexto, desde Amigos de la Tierra Argentina promovimos un taller de género mixto para todas las edades con el objetivo de reconocer las diferencias entre sexo y género como base de la desigualdad social y cultural entre hombres y mujeres, así como las consecuencias de la desigualdad.

A través de actividades dinámicas, discutimos los principales derechos humanos y reflexionamos sobre acceso diferenciando a ellos entre mujeres y hombres, del mismo modo indagamos para identificar las causas de dichas desigualdades.

Desde un marco ecofeminista, hubo un especial énfasis en el rol de cuidadoras de las mujeres.  En palabras de la ecofeminista  Vandana Shiva “La asignación histórica de tareas del cuidado que hemos tenido las mujeres ha forjado, en términos estadísticos, cierta identidad femenina. En el siglo XX, gracias en especial al feminismo, las mujeres hemos podido salir del ámbito doméstico y participar en el mundo del trabajo asalariado y la cultura del que nos habían excluido”. Si bien hoy las mujeres toman un rol fundamental en las luchas y en la vida pública, en el ámbito doméstico siguen siendo las que tienen un papel principal. En esta línea cuestionamos estas prácticas e invitamos a reflexionar sobre cómo hacer para equilibrar estas actividades.

Rechazamos intento de intervención militar en Venezuela

Amigos de la Tierra América Latina y el Caribe –ATALC- rechaza y condena cualquier intento de agresión militar en Venezuela y la movilización de buques de guerra, aviones, helicópteros y tropas a las costas del hermano país. Asimismo, repudiamos una vez más las criminales sanciones impuestas al país suramericano, que en tiempos de la pandemia mundial del Covid 19 se convierten en un atentado aún más brutal contra la vida de la población.

En las últimas semanas hemos visto con preocupación las acciones que el gobierno de los Estados Unidos ha desarrollado, como el ofrecimiento de recompensas y la propuesta de lo que ellos denominan transición democrática, que es más bien un ofensiva imperialista contra la soberanía del pueblo venezolano. A ello se suma el despliegue de la operación militar en el mar Caribe presentada falazmente como una acción contra el narcotráfico, cuando sabemos que lo que está en la mira son los bienes naturales de ese país.

Consideramos que, en un momento crucial para buscar todas las salvaguardas posibles para la vida de la población mundial, estas acciones, que incluso buscan impedir la solidaridad con el pueblo de Venezuela, constituyen una amenaza inaceptable contra la vida y la seguridad de las/os venezolanas/os en particular y en general contra la paz de nuestros pueblos en la región de América Latina y el Caribe.

Rechazamos también las manifestaciones de respaldo que algunos gobiernos de la región han entregado al despliegue de operativos militares para la intervención imperialista en Venezuela, lo que demuestra una vez más su alineamiento con la injerencia colonialista y su complicidad con las violaciones a la soberanía de los pueblos.

Como organización ambientalista expresamos nuestra solidaridad internacionalista con el hermano pueblo venezolano, y llamamos a los movimientos sociales de la región y del mundo a denunciar la escalada intervencionista.

La crisis del COVID-19 es una señal de alarma que exige un cambio de sistema

NOVEDADES INSTITUCIONALES. DECLARACIÓN DE AMIGOS DE LA TIERRA INTERNACIONAL SOBRE LA CRISIS DEL COVID-19

La crisis del coronavirus sólo puede enfrentarse con soberanía de los pueblos y justicia ambiental, social, de género y económica

Amigos de la Tierra expresa su profunda consternación y solidaridad en este momento en que el mundo enfrenta la crisis del COVID-19  que ya está afectando a tantos pueblos en todo el mundo, especialmente a quienes sufren el impacto de las desigualdades estructurales. La dramática pérdida de vidas humanas nos conmueve profundamente, en un mundo que no estaba preparado para enfrentar una catástrofe como esta. Una crisis que trasciende con creces los impactos sanitarios inconmensurables de la pandemia, develando injusticias ambientales, socioeconómicas y de género sistémicas, y causas y consecuencias políticas sumamente nocivas.

Esta crisis se ve acentuada por el sistema político-económico actual, que exacerba sus impactos e interpone obstáculos importantes a las respuestas estructurales. Las horrendas consecuencias del coronavirus son el resultado de la concentración cada vez mayor de la riqueza y la imposición de una doctrina neoliberal que sacrifica la preservación de la vida. Hoy es más evidente que nunca que la economía basada en el libre mercado es el problema, no la solución.

El neoliberalismo condujo a la  privatización y debilitamiento de los sistemas de salud pública  y seguridad social y de los servicios públicos, al desmantelamiento de los derechos de las trabajadoras/es y la precarización del empleo, y a mayor explotación del trabajo de las mujeres. Además le ha otorgado poderes y privilegios extraordinarios a las empresas transnacionales, al tiempo que redujo el rol y la posición del Estado, aumentando la vulnerabilidad de nuestro mundo ante los impactos de la crisis.

La pandemia está dejando al descubierto y agravando las violentas desigualdades del capitalismo entre y dentro de los países. Socava nuestras necesidades humanas básicas y deja vulnerables a millones de personas ante la pérdida repentina de acceso a medios de sustento. Muchas personas simplemente no pueden aislarse, distanciarse socialmente o dejar de trabajar. Los desalojos serán la norma mientras la gente no pueda pagar los alquileres e hipotecas. Las más afectadas serán la clase trabajadora rural y urbana, los Pueblos Indígenas, las mujeres, los pueblos que sufren el racismo, las/os inmigrantes, refugiadas/os, los pueblos en zonas de guerra y conflicto y los que viven en países que padecen bloqueos económicos. Cada vez será mayor el número de trabajadores que pierden su empleo y de migrantes que se enfrentan a una denegación criminal de sus derechos humanos, así como a muros más altos y largos.

El COVID-19 está develando la magnitud de la crisis del cuidado en nuestras sociedades: una crisis que se ha venido gestando desde hace siglos por la incapacidad del sistema patriarcal, racista y capitalista de cuidar a los pueblos, la naturaleza y los territorios, y porque se sostiene sobre la base del trabajo y los cuerpos de las mujeres para compensar y reparar los daños provocados por el sistema de explotación capitalista neocolonial. A través de la división sexual del trabajo, las mujeres han sido y continúan siendo socialmente responsables del trabajo de cuidado y soportando sobre sus hombros esa carga. Las mujeres, familias y madres solteras de la clase trabajadora, se ven obligadas a elegir entre el aislamiento en sus hogares o trabajar para alimentar a sus familias, a riesgo de contagiarse con el virus. Esto sucede particularmente con las mujeres que sufren el racismo. Las/os trabajadores/as del sector de la salud que están en la primera línea, en su mayoría mujeres, enfrentan una explotación creciente y reciben una compensación financiera inadecuada que no se condice con los riesgos que asumen y las responsabilidades que tienen respecto de las/os demás.

La globalización del sistema de libre mercado, en el que las empresas transnacionales juegan un papel clave, ha conducido a una ruptura devastadora entre nuestras sociedades y la naturaleza. La crisis del coronavirus pone al descubierto hasta qué punto verdaderamente el control empresarial de los alimentos, la energía, los bosques y la biodiversidad es la causa principal de la destrucción de los ecosistemas que está facilitando la propagación de los patógenos que afectarán cada vez más nuestra salud. El agronegocio y la producción de commodities agropecuarias generan enormes problemas de salud pública mediante la destrucción de hábitats naturales y/o la intensificación de la ganadería y la cría de animales. Quienes padecen afecciones respiratorias e inmunológicas debido a la energía sucia y otras industrias contaminantes, corren mayores riesgos de infección.

Los impactos devastadores de las industrias extractivas en los territorios de los Pueblos Indígenas los hacen cada vez más vulnerables al COVID-19. Sus sistemas y prácticas de conocimiento tradicional, incluidos el cuidado de la salud, la producción, almacenamiento y consumo de alimentos, se están fragilizando. Además siguen siendo excluidos de los sistemas de salud y no se les brinda información culturalmente apropiada acerca de la crisis.

La pandemia está agravando las consecuencias de décadas de inacción de los países ricos frente al cambio climático, así como de sus políticas dañinas. Los ojos del mundo están puestos con razón en la crisis sanitaria actual; pero las catástrofes relacionadas con la injusticia climática, tal como el reciente ciclón que golpeó a Vanuatu, se repiten sin parar y es necesario encararlas. Los pueblos del Sur global más azotados por los impactos climáticos son sumamente vulnerables a contraer y propagar el COVID-19 y carecen de acceso a sistemas sanitarios fuertes.

Se avecina una crisis alimentaria profunda, principalmente en países que dependen de las importaciones y donde las tierras han sido acaparadas para producir commodities agropecuarias. A medida de que los pueblos pierden sus medios de sustento e ingresos, ya no podrán acceder económicamente a los alimentos, que además están cada vez más expuestos a la especulación financiera. En muchos países, el cierre de los mercados locales impide que los alimentos de la producción campesina familiar y artesanal  lleguen a la población, al tiempo que se privilegia a grandes empresas que priorizan sus ganancias por sobre el derecho a una alimentación saludable.

Hacemos frente a esta pandemia en un contexto en el que la democracia ya venía sufriendo ataques, con elecciones manipuladas mediante el control empresarial de nuestros datos y los medios de comunicación, e incluso golpes de Estado en algunos países. El auge de la extrema derecha y el neofascismo y sus discursos y políticas misóginas, xenófobas, militaristas y racistas, está derivando en un ataque frontal contra los derechos conquistados por la ardua lucha de las clases populares y el movimiento feminista. Muchos gobiernos ya comenzaron a silenciar las voces que defienden la verdadera democracia y el poder y participación popular, criminalizándolas e intentando desmantelar las organizaciones y movimientos sociales.   

Las mujeres están enfrentando un brutal aumento de la violencia y los femicidios en todo el mundo. Las directivas de quedarse en casa encierran a muchas mujeres y sus hijas/os en hogares inseguros junto a sus agresores y perpetradores, sin ningún lugar adónde ir ni posibilidad de recibir ayuda.

En tiempos en que el escrutinio público y la capacidad de movilización y protesta se reducen, enfrentamos amenazas aún mayores de un incremento de los ataques criminales contra las defensoras/es de los territorios y derechos de los pueblos, así como la imposición de nuevos proyectos empresariales perjudiciales.

Los países con poca o nula soberanía para producir muchos insumos clave son vulnerables. El riesgo de que las grandes empresas lucren con esta crisis mediante su control de los sistemas de salud, alimentos y medicamentos es enorme. A esto se agrega el peligro real de que se usen fondos públicos para rescatar grandes empresas, tales como empresas de combustibles fósiles que destruyen el clima y la biodiversidad.

Nuestras demandas

Para hacerle frente a esta crisis y sus causas estructurales, Amigos de la Tierra Internacional se suma al  movimiento feminista, campesino, sindical, a los Pueblos Indígenas y a otros movimientos sociales, para exigir que los gobiernos cesen inmediatamente la represión, abandonen las políticas de austeridad, detengan los desalojos e incrementen los presupuestos públicos, la justicia fiscal y la distribución de ingresos.  Asimismo, nos hacemos eco del llamado a la anulación de la deuda externa.

Es necesario reconocer la centralidad de la vida y el trabajo de cuidados aplicando reglamentaciones ambientales más fuertes, revirtiendo la división sexual del trabajo y ofreciendo una respuesta sistémica a la crisis, enmarcada en la justicia  ambiental, social, de género y económica y una economía feminista.

Los gobiernos tienen que velar por que los derechos fundamentales a la salud, seguridad social, vivienda, energía, agua, educación, transporte, alimentos y los cuidados estén garantizados a través de servicios públicos proporcionados por el Estado. Deben proveer asistencia financiera a la clase trabajadora y las comunidades. Los fondos públicos deben usarse priorizando a las trabajadoras/es, el clima y la salud duradera  de nuestro planeta y los pueblos.

Los paquetes de estímulo y recuperación económica y financiera internacionales y de los gobiernos nacionales deben destinarse necesariamente a crear millones de empleos dignos que contribuyan a impulsar una transición justa que nos libere del capitalismo y la economía dependiente de los combustibles fósiles y garantice la autonomía de las mujeres. Es inadmisible que los gobiernos vayan al rescate incondicional de grandes empresas contaminantes como las empresas de combustibles fósiles y las aerolíneas. Después de esta crisis no podemos regresar a la situación que vivíamos anteriormente. Debemos sentar las bases para un mundo mejor. No podemos permitirnos otro ciclo de capitalismo agresivo y políticas neoliberales que destruyen la vida de los pueblos y nuestro planeta.

Los gobiernos deben indispensablemente fortalecer los sistemas alimentarios locales, los mercados locales descentralizados y los programas de compras públicas directas que contribuyan a garantizar la venta de la producción campesina familiar y artesanal y la disponibilidad de alimentos para quienes más los necesitan. Los programas públicos dirigidos a la niñez, las personas con discapacidad y todas las personas que padecen hambre, deben mejorarse y ampliarse radicalmente.

Es imprescindible revertir inmediatamente la tendencia actual de incremento del poder, beneficios e impunidad de las grandes empresas, lo cual incluye poner fin a todas las negociaciones sobre comercio e inversiones que empoderan aún más a las empresas transnacionales, así como garantizar un tratado jurídicamente vinculante sobre empresas transnacionales y derechos humanos en el marco de la ONU.

Deben abolirse urgentemente los mecanismos de solución de controversias inversionista-Estado, que les permiten a las empresas transnacionales demandar a los gobiernos por llevar a cabo acciones para proteger la vida, argumentando que tales acciones en función del interés público son discriminatorias o representan una expropiación indirecta de sus inversiones.

Los medios de carácter médico para hacerle frente al coronavirus, inclusive una futura vacuna, deben ser accesibles para todas/os y se deben suspender todos los derechos de propiedad intelectual para los suministros, dispositivos y tratamientos médicos, incluidos medicamentos y vacunas.

Nuestras acciones

Las acciones que llevemos a cabo ahora determinarán lo que suceda después de la crisis. Amigos de la Tierra Internacional y nuestros aliados sabemos qué camino seguir. Tenemos que aprovechar esta oportunidad para luchar por y avanzar hacia el cambio de sistema, a través del desmantelamiento del patriarcado y otros sistemas de opresión, y asimismo del poder empresarial. Debemos redoblar nuestros esfuerzos para hacer avanzar la soberanía de los pueblos y la justicia ambiental, social, de género y económica.

Es el momento de reafirmar la esperanza, nutriendo y fortaleciendo nuevos paradigmas ecológicos y emancipatorios, centrados en la justicia y la sustentabilidad de la vida y una nueva relación con el trabajo de cuidados.

La solidaridad internacionalista entre los movimientos y que atraviesa fronteras es clave, a medida que construimos nuestra respuesta colectiva a esta crisis, organizando y movilizando a nuestras comunidades, organizaciones y movimientos para fortalecer nuestras propias iniciativas y luchar por nuestras demandas.

Nuestros grupos miembro están organizando y sumándose a comités locales de solidaridad para apoyar a las/os más afectados/as. Se están sumando también a plataformas políticas de movimientos sociales, junto a sindicatos, organizaciones campesinas y feministas, para luchar por respuestas sistémicas adecuadas frente a esta crisis y las múltiples crisis interrelacionadas que enfrentamos -ambiental, climática y social. Seguiremos forjando unidad con nuestros aliados para combatir las injusticias que el COVID-19 ha develado y exacerbado, y construir el mundo que necesitamos.

Tierra para los pueblos y los bosques, no para los monocultivos

En una visita de representantes de la Red Latinoamericana contra los Monocultivos de Árboles (RECOMA) en mayo de 2018 a los productores independientes de Puerto piray, en la provincia de Misiones, constatamos que la comunidad del Piray en Km 18 está consustanciada y activa en trabajar las tierras obtenidas, que totalizan 600 hectáreas, mediante el proceso de expropiación (LEY XXIV – Nº 11), tomamos conocimiento de que se encuentran impedidos de hacer uso pleno de su territorio, lo que pone en serio riesgo su desarrollo económico.

En junio de 2013, la Legislatura de Misiones aprobó la expropiación de 600 hectáreas a Arauco. La primera entrega de 166 hectáreas de tierras fue recién en 2017 y el trabajo para los campesinos fue durísimo. Se encontraron con que el terreno estaba muy compactado por los ciclos continuos de plantaciones de 8/9 años y las toneladas de peso de las maquinarias que utilizaba la empresa.  A ello se sumó que, tras años de aplicación de agrotóxicos, cuando apareció un cultivo sin químicos, se llenó de insectos y plagas que habían desaparecido por el uso continuado de los venenos. A pesar de todas estas demoras y dificultades, los productores del Piray han avanzado en la producción con tesón y empeño.

En particular, en estos momentos, en los cuales las familias nos informan de las graves consecuencias que sufren por la profunda crisis económica, es de suma preocupación que no puedan avanzar en sus proyectos productivos sembrando en la totalidad de las tierras que les pertenecen por lucha, derecho y ley.

Esta situación se suma a la intención de la empresa Arauco de volver a plantar árboles en el territorio expropiado por ley. Esta actitud totalmente irresponsable no nos sorprende, ya que funciona en correlato a la postura que asume Arauco para con las comunidades en todos los países donde opera, haciendo uso y abuso de su posición de actor económico dominante y negadora de los impactos sociales y ambientales que sus monocultivos generan localmente.

Se solicitó a la gobernación de la provincia y el consejo deliberante que finalmente cumpla la ley, entregando las restantes 434 hectáreas, y que arbitre todos los medios a su alcance para hacer cesar esta gravísima situación de injusticia que impide a los Productores Independientes del Piray acceder a sus tierras, mediante una nota firmada por 15 organizaciones de toda américa latina, y seguimos recolectando adhesiones y apoyos. Tierra para los pueblos y los bosques, no para los monocultivos!!

Hacia la Cumbre de la Naturaleza en 2020

Comenzó la reunión abierta del grupo de trabajo sobre el marco post 2020, en Nairobi, Kenia. Del día 27 al 30 de este mes se desarrolla en la sede de las Naciones Unidas el plenario compuesto por las partes, es decir, los delegados de los Estados miembros del Convenio de Diversidad Biológica (CDB), pero también la sociedad civil, las organizaciones de mujeres, pueblos originarios, jóvenes y comunidades locales.

Tanto la apertura que contó con presentaciones de las autoridades del PNUMA y el CDB, como las intervenciones de las delegaciones, giraron en torno al reconocimiento de la gravedad de la situación que atraviesa la biodiversidad. (2)

Las metas de Aichi fijadas en 2010 por 10 años no serán cumplidas en el 2020. Esta realidad no solo se refleja en el seguimiento de las metas país por país, el análisis de la biodiversidad global, habla por sí solo del dramático momento que vivimos.

Los informes del IPBES (Plataforma Intergubernamental Científico-normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas), dan cuenta de la constante pérdida de biodiversidad a escala planetaria. Recientemente uno de sus informes alertaba que más de un millón de especies se encuentran en peligro de extinción.

El proceso previo.

Amigos de la Tierra Argentina (ATA) participó los días 23 y 24 de abril del taller“Aportes de organizaciones no gubernamentales de América Latina y el Caribe al marco mundial para la biodiversidad posterior a 2020″ organizado por FARN y la CBD Alliance, de la que formamos parte. Luego de este debate se elaboró un informe de síntesis que fue elevado al Secretariado del CBD y también al GRULAC, grupo integrado por los gobiernos de los países de Latinoamérica.

Luego el GRULAC celebró una reunión en Montevideo, Uruguay entre los días 14 y 17 de Mayo. Allí ocurrió el grave intento del gobierno de Brasil de limitar la participación de la Sociedad Civil, pidiendo el apartamiento de los representes de las mismas de la sala, para poder discutir en privado. Esto fue protestado y no permitido tanto por las organizaciones presentes como por varios países.

En Argentina el punto focal del Convenio de Diversidad Biológico es la cancillería, pero es la Comisión Nacional Asesora para la Conservación y Utilización Sostenible de la Diversidad Biológica (CONADIBIO) la encargada de asesorar a la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación de todos los aspectos relacionados con la implementación del Convenio de Diversidad Biológica. (7)

Además, la CONADIBIO debe realizar el seguimiento de la implementación de la Estrategia Nacional sobre Biodiversidad y Plan de Acción 2016 – 2020 (ENBPA 2016-2020).Además de planificar, considerar y aprobar acciones de implementación de la ENBPA para ser propuesto a la autoridad de aplicación. Y es quien debe compartir información sobre la participación en foros y actividades vinculadas a la biodiversidad (CDB, IPBES, CITES, etc.).

Lamentablemente las actividades de la CONADIBIO con la sociedad civil son escuetas. En 2019 solo se han realizado dos reuniones. Una sola con respecto al marco post 2020 donde no se arribaron todos los temas inherentes a este proceso.

Amigos de la Tierra Argentina participó de esta última reunión de CONADIBIO dedicada específicamente al Marco Mundial sobre Diversidad Biológica Post 2020 (Marco Post 2020), la cual tuvo lugar el martes 18 de junio en dependencias de la Secretaría de Gobierno de Ambiente y Desarrollo Sustentable.

La agenda tratada fue contenido, estructura y alcance del Marco Post 2020. Mecanismos de Implementación, contribuciones o compromisos voluntarios. Proyección a futuro. Desafíos para la implementación a nivel nacional. (8)

Más allá del poco tiempo dedicado a la participación y difusión de la información, desde ATA ponemos el acento en el no cumplimiento de la mayoría de las metas de Aichí por parte de la Argentina. Si bien se crearon nuevas áreas protegidas, se ha retrocedido en la conservación de las mismas, entregando concesiones petroleras y turísticas dentro de los Parques Naciones. También se ha retrocedido en el respeto a los pueblos originarios creando parques en territorio indígena sin el consentimiento previo libre e informado (Parque Nacional Iberá) y resolviendo mediante la criminalización y la violencia los conflictos surgidos por parques creados en el pasado en tierras indígenas (asesinato de Rafael Nahuel).

Por otra parte el incumplimiento permanente de ley de bosques, con desmontes en áreas prohibidas, el lobby político y empresarial para no sancionar la ley de humedales, la prorroga a subsidios nocivos como la ley de apoyo al monocultivo forestal por parte del Estado, la destrucción de la Secretaria de Agricultura Familiar, el desfinanciamiento del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, y la clara vocación de impulso a la infraestructura y  políticas públicas que impulsan el agronegocio; demuestran el claro fracaso en la implementación de las metas de Aichi en la Argentina.

Lamentablemente el informe presentado por Estado Argentino, contradice esta realidad o la ignora deliberadamente.

Reunión de las partes en Nairobi

Llegamos a ésta reunión con el antecedente del intento de proscripción de participación de Brasil, lo cual parecería revertido ante la declaración de Costa Rica en nombre de toda Latinoamérica (Grulac), reafirmado el compromiso de la región con la participación y la transparencia en el proceso. Pero ésta afirmación positiva queda de lado ante la gravedad de lo ocurrido en el Amazonas. Si bien el mundo se alarma por que arde el pulmón del planeta, Brasil no hizo una sola mención en sus intervenciones a lo que ocurre. Este ruidoso silencio se magnifica en la hipocresía de Europa y China, quienes reafirman sus compromisos con la conservación de la biodiversidad y se escandalizan por el fuego en el Amazonas, pero no dicen una sola palabra sobre el rol de sus intereses económicos en la destrucción de las selvas amazónicas.

¿Quién consume los minerales, soja, carne y aceite de palma que destruye la selva?

La postura latinoamericana en general y de los países miembros en particular versa casi exclusivamente sobre el pedido de dinero para poder cumplir con la conservación. Si bien Amigos de la Tierra apoya a que el norte global asuma su mayor responsabilidad histórica (por la colonización) y actual (por el consumo de sus poblaciones y el accionar de las empresas), alerta acerca de que este enfoque oculta la necesidad de tomar medidas contra los impulsores de la pérdida de biodiversidad y lleva a centrarse solo en proyectos conservacionistas.

La postura de la Unión Europea no es mejor, hasta el momento sus principales intervenciones en la reunión plenaria se dedican a impulsar la integración de los sectores económicos en la conservación de la naturaleza. Valorización de los recursos genéticos, economía circular y capital verde, compromisos corporativos voluntarios y oportunidades de negocios ante la crisis ambiental, son el principal interés europeo. De ésta forma no solo no pagarán por el daño causado ni se harán responsable del daño que siguen generando en todo el mundo, sino que distraen a todos los países del sur con falsas soluciones para continuar expoliando su conocimiento y recursos.

La sociedad civil presente insiste con la voz y el cuerpo en poner de relevancia lo central: la solidaridad transgeneracional reclamada por los jóvenes, el respeto por los derechos de las mujeres y el reconocimiento de que son ellas las guardianas de la biodiversidad y quienes padecen en primera línea las consecuencias de su perdida. Los pueblos indígenas históricos despojados de sus territorios y bienes, pero que aún conservan en sus tierras no menos del 30% de la biodiversidad local, junto con los campesinos que alimentan a la humanidad con modelos de producción donde la biodiversidad está presente y los grupos ecologistas que señalamos aquello que quieren esquivar:

La biodiversidad está en crisis y las causas son la minería, la transformación de tierras en monocultivos y urbanizaciones, la contaminación y la sobre pesca. Si no se detienen urgentemente estos impulsores, no quedará nada que conservar, los ecosistemas no funcionaran, el calentamiento global no será detenido, ni siquiera disminuido.

NECESITAMOS QUE EL PROCESO DE DISCUSION DEL NUEVO MARCO SE CENTRE EN DETENER RELAMENTE A ESTOS IMPULSORES DE LA PERDIDA DE BIODIVERSIDAD.

¡YA NO HAY MÁS TIEMPO!

Documentos mencionados:

  1. Convenio de Diversidad Biológica: https://www.google.com/url?sa=t&source=web&rct=j&url=https://www.cbd.int/undb/media/factsheets/undb-factsheets-es-web.pdf&ved=2ahUKEwjc6KeHoabkAhWLY1AKHfDmA8kQFjABegQIBRAL&usg=AOvVaw0x05VHvy-1vAw__PXlX79M
  2. Página CDB: https://www.cbd.int/
  3. Metas de Aichi:https://www.cbd.int/doc/strategic-plan/2011-2020/Aichi-Targets-ES.pdf
  4. IPBES: https://www.ipbes.net/news/Media-Release-Global-Assessment
  5. INFORME DEL TALLER LATINOAMERICA: https://www.google.com/url?sa=t&source=web&rct=j&url=https://farn.org.ar/archives/26680&ved=2ahUKEwjGvOevoabkAhXKKlAKHVX5B9EQFjAAegQIAxAB&usg=AOvVaw3aI2m0inF-nAVreA1E8hLc
  6. GRULAC: REUNION DE LA GRULAC: https://www.google.com/url?sa=t&source=web&rct=j&url=https://www.cbd.int/doc/c/e7c9/2ab6/8981efe7d9b1ff151a21ea54/post2020-ws-2019-05-02-es.docx&ved=2ahUKEwj2gb2soqbkAhUEfFAKHaFQBmMQFjAHegQIChAB&usg=AOvVaw2c3NS5kduEcCkhALXvDbq4
  7. CONABIO: https://www.argentina.gob.ar/ambiente/biodiversidad/estrategianacional/conadibio
  8. Reunión CONABIO: https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/minuta_conadibio_reu_marco_post2020_18jun.pdf

Más información:

https://rmr.fm/informes-especiales/urge-un-cambio-de-sistema-para-enfrentar-grave-crisis-de-la-biodiversidad/