Y más allá la inundación…

Nuevamente las inundaciones en Buenos Aires y en el sur de Santa Fe dejan al descubierto la falta de conocimiento y previsión de los tomadores de decisiones antiguos, actuales y futuros. No pueden decir que no sabían: hace años las organizaciones y vecinos venimos reclamando por soluciones integrales y respeto hacia las cuencas hídricas: vivir con la naturaleza y no en contra de ella.

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La problemática que afecta es múltiple pero obedece a un solo origen: el sistema capitalista de producción y consumo, que origina el llamado urbanismo neoliberal en el que estamos inmersos.

Las consecuencias no se solucionan simplemente desagotando el agua. Debemos preparar nuestros espacios de vida para la contingencia de estos sucesos, que serán cada vez más frecuentes, entendiendo al agua como un elemento vital y preservando las zonas en las que se dan reservorios naturales.

Es mucho lo que queda por hacer, y quizá nos olvidemos de algo:

  • Detener la injerencia del mercado en la planificación urbana. Realizar un Ordenamiento territorial participativo en conjunto con la población.
  • Detener la perdida de espacios verdes públicos y áreas verdes cercanas al ejido urbano.
  • Suspender las urbanizaciones privadas y evaluar el impacto ambiental de las que ya existen (que ya ocupan 320 km cuadrados), detener el lobby inmobiliario.
  • Evitar grandes obras de infraestructura que buscan resultados cortoplacistas
  • Colaborar para que las personas instaladas en bordes de cursos de agua y zonas inundables obtengan una vivienda digna y segura. Proteger a los habitantes en riesgo con alertas tempranas
  • Eliminar los canales clandestinos, la interrupción de arroyos y el relleno de costas y humedales.
  • Parar los desmontes y el cultivo extensivo de soja, recuperar las áreas hortícolas de producción agroecológica cercanas a los centros urbanos.
  • Instaurar autoridades de cuenca que funcionen más allá del permiso de las jurisdicciones y el lobby político-empresario
  • Derogar las recientes modificaciones al Código Civil y Comercial que redujeron de 35 a 15 metros la distancia que debe quedar libre a cada lado de un río, posibilitando mas construcciones y disminuyendo el área de absorción de la tierra
  • Exigir a nuestro gobierno el compromiso de luchar contra el cambio climático, no sólo a nivel político, sino cotidiano.

Somos agua y, como nosotros, el agua se encuentra presente en todos los territorios que habitamos. El agua, como bien común público, hace a los espacios públicos por excelencia: costas, humedales, y todas las áreas protagonistas de la gestión comunitaria. Tenemos un largo camino por delante más allá de la inundación. No es hora de demagogia, es hora de compromiso.

(Foto: agencia TELAM)