“Velatropa” y la comunidad urbana por la defensa del espacio público

Desde hace unos años ya nos acostumbramos a denominarla reserva, la “Reserva Ecológica Costanera Norte”, aunque técnicamente aún no esté finalizada su declaración como tal. Es que la Ley que le dió origen allá por 2012 exigía la firma de un convenio entre el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) y la Universidad de Buenos Aires (UBA), que al día de hoy se encuentra inconcluso. Esto se traduce en que el espacio carece aún de una unidad de gestión y de su correspondiente plan de manejo, extremando así su vulnerabilidad.

No podemos atribuir esa demora a los famosos tiempos burocráticos sino, más bien, nos atrevemos a evidenciar una lucha con objetivos y actores antagónicos:

De un lado, la comunidad abogando por legitimar un nuevo espacio verde público en una ciudad altamente carente de él. Por el otro, una gestión del GCBA y autoridades de la UBA que, junto a otros partícipes del sector privado, persiguen fines especulativos sobre los valiosos metros cuadrados allí presentes. A la vista, la singularidad del interés de cada parte.

Algunas cifras y datos correspondientes a la Reserva:

  • El área comprende 18 hectáreas.
  • Son tierras de relleno ganadas al Río de la Plata hace más de 50 años.
  • Cuenta con 400 especies animales y vegetales identificadas (1).
  • Tiene inmerso 1 humedal de suma importancia ambiental.
  • Fue institucionalizada en 2012 por la Ley 4.467 (2), impulsada previamente por distintas organizaciones y por la presencia en el lugar del Centro de desarrollo experimental interdisciplinario Velatropa (3).

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La reserva, y sus alrededores, en disputa permanente

Como si faltaran elementos, el lugar ha  sufrido numerosos desmontes e incendios en lo que va de este año. A pesar de que la Ley 4.467 prohíbe expresamente cualquier alteración sobre la Reserva, la mismísima Dirección de Espacios Verdes del GCBA ha intentado paradójicamente parquizar algunos de sus sectores. Los restos de esa tala irracional son los que, a mediados del mes de abril, dieron paso al fuego que arrasó con cientos de árboles, quemando aproximadamente una hectárea del lugar.

Esos hechos se suman a un historial al que viene sobreviviendo la Reserva y su zona de amortiguación, teniendo en cuenta que allí se ha querido montar desde un estacionamiento de autos, justificado como necesidad desde la UBA, hasta la continuación de la zona de discotecas  y restaurantes de la costanera, a través del proyecto Distrito Joven del GCBA.

Velatropa: semillero de guardianes del espacio verde

Velatropa, según las palabras de quienes vivenciaron sus inicios y procesos, es un grupo de organización horizontal y de número fluctuante, en donde precisamente las cientos de personas que han pasado por allí, son las que le dan vida y particularidades a un proyecto que nació de estudiantes y profesores, y que continúa siendo fundamentalmente un centro de experimentación interdisciplinario y de educación ambiental. Además, se llevan el premio mayor por haber logrado crear, y sostener, una comunidad permacultural, en la gran ciudad de Buenos Aires.

La huerta orgánica, el vivero de plantas nativas, la construcción natural, el desarrollo de  tecnologías apropiadas, las  visitas guiadas a escuelas, colegios y grupos universitarios y las actividades culturales, las llevan a cabo en lo que hoy se considera la “zona de amortiguación” lindante al predio correspondiente a la Reserva.

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Vale remarcarlo: que hoy estemos frente a la segunda Reserva Ecológica de la ciudad no es mérito de una férrea política ambiental, sino de la comunidad misma. Es que, como dicen Sacha y Marco, dos de los miembros que iniciaron y continuaron acompañando el proyecto de Velatropa, “nosotros tomamos un lugar abandonado por la institución, como el basural de la UBA, un lugar donde se cazaban pájaros indiscriminadamente, un montón de cosas que no debían suceder. Ni bien llegamos al lugar el panorama era desalentador, una zona descampada. Realmente parecía una locura en su mo mento porque no había agua, ni plantas, ni infraestructura (…) y hoy nos encontramos acá, 9 años y medio después, ya con un bosque crecido, sin basura. La perspectiva es diferente.” (4)

Sin la presencia de todas las personas que aún con frío y lluvias dedican su tiempo y energías a este espacio, muy probablemente hoy no tendríamos ni un lugar ni el otro.

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El pasado 31 de mayo integrantes de Velatropa declararon ante la justicia(5) fundamentando su presencia y accionar en el lugar. Esto se realizó en vistas de consensuar junto a las autoridades de la UBA, actual propietaria del predio, estrategias comunes para el uso de ese espacio.

El horizonte que persiguen desde Velatropa es poder ir hacia una gestión conjunta entre la universidad y la ciudadanía, para finalmente concretar la creación de un parque público de gestión comunitaria. Por esto, no podemos permitir que se invisibilicen los múltiples beneficios que brinda a la comunidad conservar un espacio de sus características e invitamos a acompañar con participación activa y difusión lo que allí acontece.

Referencias:

  1. http://recostaneranorte.blogspot.com.ar/
  2. Ley 4.467: http://www2.cedom.gov.ar/es/legislacion/normas/leyes/ley4467.html que modificó a la del año 2011.
  3. http://velatropa.org/
  4. Eco Aldea Velatropa. 2017. https://www.youtube.com/watch?v=lkdAOvQSZ88
  5. La Universidad de Buenos Aires en el 2015 inició una causa ante el Juzgado Federal Nº7 del Juez Sebastián Casanello por usurpación. http://www.infobae.com/fotos/2017/04/19/fotos-velatropa-la-aldea-ecologica-escondida-en-ciudad-universitaria/