Soberanía Energética para la isla

En la Reserva Comunitaria Isleña Isla Esperanza, en un trabajo conjunto con el Observatorio de Humedales y mediante un subsidio otorgado por Global Greengrants Fund, logramos instalar paneles solares para proveer energía a la Cooperativa Isla Esperanza y familias isleñas, así como al Observatorio de Humedales, que funciona en el predio.

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En un país con una matriz energética absolutamente dependiente del petróleo y el gas, y que apuesta a las peores “soluciones” como son el fracking / fractura hidráulica o la energía nuclear, el desarrollo comunitario y descentralizado de energías más amigables con el ambiente es revolucionario. Es una opción invisibilizada pero que toma mucha fuerza, en tiempos donde la crisis climática toma dimensiones apocalípticas. La generación de energía a partir de fuentes “convencionales”(petróleo, gas, carbón) es la actividad humana que más negativamente influye en el calentamiento global.

Es indispensable una transición energética hacia un sistema energético que no ponga en peligro la supervivencia de la vida. Pero sabemos que esta transición sólo será posible con el involucramiento de todes, no puede venir de la mano de las grandes corporaciones ni de monopolios.

Gracias al esfuerzo de todo el colectivo, se logró realizar este proyecto, en un espacio de disputa por la tierra, de resistencias, en un espacio que fue despojado y atacado. Entre otros derechos, faltaba el acceso a la energía para sus habitantes tradicionales. Nos organizamos, y hoy parte del espacio dispone de energía para trabajar y vivir. Energía solar, descentralizada y autónoma.

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Además, los paneles fueron instalados de manera colaborativa, y el conocimiento compartido mediante la realización de un taller abierto de instalación de energía solar, donde participaron colaboradores e isleños.

Pedro Osvaldo Andino, cuya familia hace varias generaciones habita el delta, nos cuenta: “la energía solar me cambió la vida”

Consultando acerca de las posibilidades que brinda esta tecnología, a veces las respuestas son simples, para quienes estamos acostumbrados a las comodidades urbanas: “la heladera es fundamental” asegura Pedro. Daiana Castro, vive en el arroyo Anguilas y nos cuenta “podemos estar más comunicados, podemos cargar los celulares sin molestar a nadie”

“Acá nunca hubo luz, pasaban los palos pero la luz para nosotros no vino nunca” describe Pedro. “La luz que pasa por acá va a un country, ellos tienen luz, nosotros no (…) todo el Delta tiene luz nosotros no, por el conflicto por Colony Park”

Y no es sólo esto. Hablar de autonomía en tiempo de tarifazos abre una nueva dimensión a este debate: “después nos vamos a encontrar en un problema que no vamos a poder pagar. Vienen 4 o 5 mil pesos que nosotros no podemos pagar (…) ahora queremos más paneles solares” dice Pedro.

Entre otras soberanías y autonomías la energética es muy importante, entre todes podemos lograrla, y para ello es importante organizarse desde el territorio, en solidaridad y diversidad.