Ollas sí, G20 no

Esta tarde, el Foro Feminista contra el G20 realizó la primera de sus acciones públicas en repudio al W20 “No en nuestro nombre”. Con ollas (como la de Corina Bonis, maestra torturada en Moreno)  y  pañuelos verdes, los que sostienen la campaña por el Derecho a la interrupción voluntaria del embarazo,  leyeron un conmovedor manifiesto que se preguntaba: “¿Qué llena una olla feminista? ¿Qué cocemos en las plazas de nuestros barrios, en nuestras casas, al costado de las rutas, en las entrañas de nuestras organizaciones? ¿Quiénes se sientan a nuestra mesa?”

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El W20 (por sus siglas en inglés) es uno de los 7 grupos de afinidad del G20, cuyos representantes oficiales y organizaciones a cargo son designados por el gobierno anfitrión. Tal como sucede en otros espacios multilaterales oficiales, este es auspiciado por empresas trasnacionales. La Cumbre del W20 se llevará a cabo desde el 1 al 3 de octubre y es un espacio de carácter no vinculante. Uno de los ejes del W20 reconoce la capacidad de las mujeres en agricultura familiar y la producción de alimentos, pero omite denunciar que las mujeres esta’n siendo amenazadas y desplazadas de sus territorios de vida, tanto por los ajustes del Estado que se aplican en este gobierno, como por las empresas privadas que contaminan los territorios y acaparan tierras. También el W20 habla de a inclusión laboral, financiera y digital, pero no aborda las raíces estructurales de las desigualdades sumadas a la flexibilización laboral y el desguace del Estado, impulsado por países neoliberales líderes del G20 y por supuesto el FMI.

Simbolizando con ollas y platos la resistencia popular a las políticas de ajuste, las feministas “nos conjuramos contra el neoliberalismo de las empresarias del W20. Desafiamos la meritocracia y la idea de desarrollo del G20. Repudiamos su idea de inclusión a un mercado laboral a merced de las empresas transnacionales, la acumulación del capital y el poder financiero”. Insistimos en transformar aquellos aspectos del mundo que el capitalismo nos propone como ineludibles. Desnaturalizamos las relaciones de poder que nos oprimen.

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El patriarcado y el G20 van a caer, cantaron. Hoy en la plaza de Congreso, se escuchó fuerte y firme: “Aquí nosotras, con la memoria larga de nuestros pueblos indígenas, pueblos originarios, ancestras negras y afrodescendientes, con la radicalidad trava furiosa y hermanada, sabemos que nadie se salva sola, que su idea de progreso no nos encuentra, y su inclusión a este sistema mediante migajas, tampoco. Sabemos que nuestro poder es alzarnos a viva voz y de cuerpo deseante, haciendo camino al andar colectivo, acumulando fuerza como movimiento feminista contra el heteropatriarcado, contra el racismo, contra la recolonización de nuestros territorios, nuestros cuerpos y nuestros saberes.
Porque ahora es cuándo.”

Leer el manifiesto completo, aquí