Observatorio de Humedales del Delta: Construyendo otros mundos posibles

Donde hubo destrucción, creación. En un ambiente natural de camaradería, compromiso, entereza, creatividad y convicción, así concluyó el primer campamento de construcción del Observatorio de Humedales del Delta, donde más de 100 personas trabajaron incansablemente durante dos días para construir otro mundo posible.

En este rincón del delta, donde el emprendimiento inmobiliario de la empresa Colony Park S.A. desmontó 300 hectáreas en 2009, los árboles han crecido nuevamente. Coincidencialmente, el nombre de la isla también es Esperanza.

En este rincón del Delta  se vivieron momentos de violencia y atentados: enviados de la empresa llegaron a incendiar  intencionalmente los hogares de los isleños y el galpón de la cooperativa junquera que  habían conformado. Pero hoy se construye con solidaridad colectiva. Este rincón, que padeció los avatares del mercado, hoy es comunitario. Y queremos que lo siga siendo. Aquí, donde el Estado llegó tarde y sólo cuando se iniciaron acciones judiciales,  aquí la solidaridad juega de local. Así compartió Diego, uno de los mayores referentes de esta lucha, su alegría: “Estoy desde 2009 en la Cooperativa defendiendo la lucha. Y hay momentos difíciles. Pero hoy es un momento lindo. De mucha emoción”.

 

Estamos atentos frente a un espacio que sigue en peligro, la especulación inmobiliaria acecha: el proceso judicial sigue su curso y  la empresa quiere recuperar el proyecto y las tierras que adquirió ilegalmente, pese a que el daño ambiental y social está comprobado, y de que el territorio estaba habitado por familias isleñas hace más de 3 generaciones. Aquí se quiso hacer un barrio privado, y Colony Park aún no renuncia a sus ambiciones. Necesitamos que, como habitantes de la isla y como seres humanos, el Estado cumpla su rol y nos defienda, que nos proteja de la depredación del mercado, en este caso representado por esta empresa fantasma.

En Observatorio de Humedales se constituye así en un ámbito no sólo multisectorial y solidario, sino profundamente transformador: aquí se unen el saber isleño y la academia, el vecino de continente y de la isla, organizaciones e individuos, todos para defender nuestra tierra con agua. Y la solidez de la tierra y la potencia del agua empapa a todo quien se acerca, brindando fuerzas para la lucha colectiva.

Durante la última jornada, mientras todos nos agrupábamos alrededor del fogón, Luis, uno de los integrantes de la cooperativa,  miraba el fuego fijamente. “Cuando incendiaron el galpón pensamos que todo había acabado”, dijo,  y entonces levantó la vista hacia la concurrencia con una sonrisa de agradecimiento. Hasta la sabia lechuza ñacurutú, encaramada en uno de los árboles más altos, que sobrevivió al desmonte y que hoy es símbolo del Observatorio, acompañó. con su mirar atento, el caminar de este colectivo hacia otros mundos posibles.