No a la OMC

Del 11 al 14 de diciembre de este año se realizará la XI° Reunión Ministerial de la OMC en Buenos Aires.

La OMC es una organización internacional cuyo objetivo es la promoción del libre comercio entre los países – haciendo especial énfasis en la apertura de los mercados de los países periféricos – y la facilitación de los negocios para las empresas transnacionales. No el bienestar de los pueblos, ni el crecimiento o el desarrollo: solo el libre comercio. La OMC ha sido uno de los vehículos de las reformas neoliberales a escala global.

El Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial de Comercio son las principales organizaciones económicas internacionales. Las dos primeras, se ocupan de las relaciones monetarias y financieras internacionales, mientras que la tercera fija las reglas del comercio internacional.

¿Por qué decimos no?

1. La OMC ha promovido el libre comercio que beneficia intereses privados por encima de objetivos sociales, públicos y ambientales.

Busca profundizar en la liberalización de los servicios y extender el mandato de la OMC a nuevas materias como inversión, compras públicas o política de competencia.

La OMC ha establecido unas reglas de juego que van más allá del comercio y que solo liberaliza lo que interesa a las empresas multinacionales, al tiempo que ponen límites a las políticas de desarrollo de las economías del Sur. Hasta el punto de que si los gobiernos del Norte, en representación de los intereses de las multinacionales, no obtienen lo que desean en la vía multilateral de la OMC, estancada desde hace años, lo van imponiendo por la vía bilateral o regional de los acuerdos de inversión y tratados de libre comercio.

2. Amenaza al ambiente

El libre comercio está acelerando el uso de recursos naturales como el agua, los bosques, las pesquerías y los minerales, mucho más rápido de lo que se pueden regenerar.

En aquellos casos en que las normas de comercio y medioambientales entran en conflicto, las normas de comercio tienden a ser dominantes.

3. Es una herramienta de los países ricos y poderosos

La OMC los gobiernos de las principales potencias económicas han diseñado unas reglas de juego adecuadas a los deseos de las empresas multinacionales: apertura de mercados en nuevos sectores en expansión e imperio de la patente y de la marca registrada en todo el mundo.

4. Está altamente influenciada por intereses corporativos limitados

En aquellos casos en que los acuerdos de la OMC puedan proporcionar beneficios a grandes grupos industriales, estos grupos presionan a sus gobiernos para asegurarse de que se negocia el acuerdo más ventajoso para ellos.

5. No es transparente.

La mayor parte de sus procesos de toma de decisiones se realizan a puerta cerrada, lo que significa que sólo los gobiernos queden participar y proponer ideas.

6. No es democrática.

En la OMC cada país tiene un voto, pero las decisiones se toman normalmente por consenso. Sin embargo, tras esta apariencia de democracia formal se encuentra la tiranía de los mercados, que otorga una capacidad de decisión proporcional a la potencia económica de cada cual, por lo que de hecho mandan los países del Norte. Además, es la única organización de ámbito mundial que tiene capacidad de imponer sanciones a los países miembros por el incumplimiento de dichas reglas, a través de su Sistema de Solución de Diferencias.

Desde la Asamblea Argentina mejor sin Tratados de Libre Comercio,  creemos que esto nos da el marco propicio para levantar nuestras voces contra un sistema de expoliación y explotación. Si hay algo que hemos aprendido, es que la OMC simboliza el mundo que NO queremos, pero que nos han impuesto. Diciembre es entonces el momento para mostrar lo que SÍ queremos, un mundo de alternativas al injusto sistema de libre comercio. Para descargar el informe:

Qué es la OMC

Fuentes: http://omal.info/spip.php?article4823 / Asamblea Argentina mejor sin TLC / Greenpeace