¡No a la ley “Monsanto Bayer” de semillas!

El proyecto para la nueva ley de semillas fue aprobado el 13 de Noviembre, aun cuando las organizaciones campesinas no estuvieron invitadas a participar a las negociaciones. Dentro de unos días, se tratará  en recinto donde se podría aprobar las reformasque beneficiarían a las corporaciones de la agroindustria. Por ello, La Multisectorial contra la ley Monsanto Bayer de Semillas organizó este miércoles un conversatorio sobre el agronegocio y la privatización de las semillas donde se expresaron varies representantes de organizaciones de América Latina.

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Las semillas y el agronegocio: miradas desde organizaciones de América Latina

Como lo pudieron afirmar las organizaciones de Honduras, Brasil, Costa Rica, Venezuela, Chile, Argentina presentes ese día, dos temas son comunes a los países latinoamericanos: la invisibilización de los conflictos y la perdida de autonomía de les campesines.

Por una parte, los medios de comunicación hegemónicos participan a la implementación del modelo neoliberalista. No hablan de los conflictos en torno a las tenencias de tierra y de los problemas causados por los transgénicos. Al contrario, suelen mostrar el agronegocio como proveedor de riqueza. En consecuencia, según las organizaciones campesinas, hay gente que no sabe lo que está pasando en los campos.

Por otra parte, les empresaries quieren hacer creer a les campesinos que la única forma viable de producir es de utilizar semillas transgénicas. Además, frente a una demanda de algunos productos (como las frutillas, los tomates…) les productores se vuelven dependientes de las semillas y los agroquímicosde las corporaciones.

Tomamos un ejemplo que refleja esta situación: en Colombia, les terratenientes son empresaries y polítiques que criminalizan la semilla criolla, impulsando las leyes de patentes que favorecen el monopolio de los agronegocios. Al mismo tiempo, extienden el monocultivo de palma para la exportación. Así, les agricultores mantienen sus trabajos, perocon la condición de integrarse al sistema extractivista sin la libertad de cultivar sus cosechas.

Hoy día las asociaciones defienden los saberes ancestrales y los transmiten a las generaciones más jóvenes para quesigan la lucha para la soberanía alimentaria.

Por qué repudiamos el proyecto de ley de semillas en Argentina?

No fue impulsado por les campesines, sino por las grandes corporaciones como Dow-Dupont, Chemchina-Sygenta, y Monsanto Bayer, quienes quieren apropiarse y controlar las semillas criollas. Además, el proyecto estuvo discutido entre les empresaries y el gobierno, a respalda de les ciudadanes.

– Ya existen los Derechos de Propiedad Intelectual, que implican que les agricultores deben pagar regalías cuando compran semillas a una empresa. Igualmente, les agricultores tienen que pagar los agroquímicos sin los cuales las semillas no crecen. Si se aprueba esta ley, las corporaciones podrían también apelar el Instituto Nacional de Semillas (que está a favor de las empresas)para estudiar las cosechas de une agricultore, y así cobrarle regalías si se encuentran en sus semillas características que existen en las semillas desarrolladas por las empresas. Pero en un mundo donde hay viento, abejas, pájaros, seres humanos, lo que se encuentra en el polen o unos granos de una semilla comprada a una empresa, se puede encontrar en una cosecha de semillas criollas cultivada por une campesine. Bajo un discurso basado en la innovación agropecuaria, que estos derechos supuestamente garantizan, las empresas tienen la renta como único objetivo.

Se restringe el derecho al uso propio. Excepto les productores de la agricultura familiar, los pueblos originarios, y unos micropymes, les agricultores tendrían que pagar regalías cada vez que guarden y vuelvan a sembrar las semillas. Se prohibiría también el intercambio gratuito de semillas, aunque sea por el almacenamiento y el intercambio libre de semillas que les agricultores pudieron hasta ahora mejorar las semillas para proponer a les consumidores productos nutritivos y sanos.

El Estado se comprometería a subsidiar una parte de las regalías, que se contarían por miles de millones de pesos. Eso significa quea pesar de nuestro contexto de planes de ajustes, el precio de los productos podría subir significamente.

El futuro agropecuario de Argentina está en juego. Según Amigos de la Tierra, como para muchas organizaciones, las semillas son patrimonio de la humanidad que no tendrían que ser controladas por unas transnacionales codiciosas en detrimento de la perdida de biodiversidad, de la vulneración de la salud de les campesines y de la contaminación de nuestros alimentos. Nos oponemos a sus falsos argumentos sobre la seguridad alimentaria, porque el hambre es un reto que no se solucionará por el monocultivo y las fumigaciones. Estos argumentos sólo sirven a esconder la voluntad de enriquecer a les patrones y accionistas. A eso respondemos por la lucha por la agroecología y la soberanía alimentaria.