Lo que se esconde detrás de los Monocultivos de Árboles, engañosamente llamados “BOSQUES”

Los monocultivos forestales en toda Latinoamérica son causantes de gravísimos impactos económicos, sociales y ambientales, además de originar gran parte de los conflictos de la región. Las plantaciones a gran escala han ocupado amplias áreas de territorio en nuestro continente. Esas áreas estaban ocupadas por poblaciones locales que fueron desplazadas, forzándolas a la migración y/o a la pobreza.

Basta recorrer las áreas ocupadas por monocultivos de árboles a gran escala -ya sea por eucaliptos o por pinos- para constatar el desecamiento de cursos de agua, humedales y aguas subterráneas de los que dependen las poblaciones locales. En nuestro continente es bien conocida la destrucción de amplias áreas de bosque nativo chileno así como de la Mata Atlántica y el Cerrado en Brasil, o la destrucción de los bosques nativos en Argentina, que ha perdido millones de hectáreas en los últimos años.

Las plantaciones forestales no son bosques

Las plantaciones, al igual que los bosques, están compuestas por árboles, pero ambas son radicalmente diferentes.

Un bosque es un sistema complejo, que se autoregenera y que incluye suelo, agua, microclima, energía y una amplia variedad de plantas y animales en mutua relación.

Una plantación comercial, por el contrario, es un área cultivada, cuyas especies y estructura han sido dramáticamente simplificadas para producir sólo unos pocos productos, ya sea madera, leña, resina, aceite o frutas.

A diferencia de los bosques, en una plantación los árboles tienden a pertenecer a una reducida variedad de especies y edades y requieren de una constante y amplia intervención humana. (Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales – WRM).

Defensores del Bosque Nativo

Las provincias de la Mesopotamia Argentina, Entre Ríos, Corrientes y Misiones suman en su conjunto una superficie de 196.781 km2, lo que representa el 7% de la superficie total del país. A pesar de ser solo una pequeña porción del territorio nacional en ella se concentra el 70% de la superficie forestada del país.

A principios del siglo 20, Argentina tenía unos 105 millones de hectáreas de Bosque nativo, hoy  cuenta con apenas  33 millones de hectáreas. En menos de dos siglos la Argentina perdió más de dos tercios de su patrimonio forestal autóctono. En contrapartida, los programas de reforestación alcanzaron -como cifra récord- apenas 32.000 ha y siempre estuvieron basados en especies exóticas: álamos, sauces, eucaliptus y pinos.