Las inversiones de Harvard están destruyendo la tierra y los medios de sustento en Argentina

Ciberacción de Amigos de la Tierra Internacional
La Universidad de Harvard tiene una de las dotaciones más elevadas del mundo: administra alrededor de 30 millones de dólares al año. Parte de este dinero se invierte en proyectos de forestación en todo el mundo, por ejemplo en grandes plantaciones en Argentina, que han perjudicado el ecosistema y dejado a muchas personas sin trabajo ni alimentos.


Harvard es propietaria de 87.000 hectáreas de tierra en Corrientes, Argentina, donde hay plantaciones de eucaliptos y pinos que son administradas por las empresas: Empresas Verdes Argentinas S.A. (EVASA) y Las Misiones S.A. Los pinos consumen más agua que las especies autóctonas, por lo que provocan una reducción drástica del agua subterránea de la región. Los árboles no proporcionan alimento a los animales locales, de modo que su hábitat también se ha visto afectado. Además, se utilizan plaguicidas en las plantaciones, que contaminan el aire y el agua.
DSC01262
 
Harvard sostiene que estas plantaciones están certificadas por el Forest Stewardship Council (FSC) y que no dañan el medio ambiente, pero los impactos se hacen ver en la región. El daño al ecosistema, sumado a la usurpación de tierras tradicionalmente administradas por comunidades locales, ha privado a muchas personas de sus medios de sustento. Los trabajadores de las plantaciones trabajan muchas horas por un salario inadecuado en condiciones peligrosas.
 
Emilio Spataro, un militante que trabaja con agricultores locales en Corrientes afirmó que durante cientos de años la región estuvo repleta de pantanos, tierra agrícola fértil y pasturas. Spataro sostiene que en menos de diez años la tierra fue destruida por las plantaciones de pino y eucalipto.
 
Esta situación debe terminar. Exhortamos a la Universidad de Harvard a que deje de invertir en este proyecto de inmediato, que de un uso más responsable a su dinero y cuestione públicamente al Forest Stewardship Council por permitir que un proyecto tan perjudicial se muestre como ético y responsable.