La policía reprime, allana y arresta ilegalmente a comunidad Qom de Rosario

Fue en el barrio Rouillón. Entraron a las casas e hirieron a vecinos y menores.

Hoy, a las 8:30hs. de la mañana, la Policía irrumpió de forma violenta en el barrio Rouillón, en Rosario. Entre tiros y a los golpes, entraron a dos casas sin orden de allanamiento, agrediendo a varias personas de la comunidad Qom, entre ellas jóvenes y niños. A algunos se los llevaron secuestrados. También violentaron a quienes quisieron filmar la situación o pedir explicaciones.

Según vecinos de la comunidad, todo comenzó cuando dos jóvenes de la comunidad volvían a su casa, con las herramientas de limpieza de la cooperativa donde trabajan. La policía los interceptó y habría querido llevarse las herramientas, tras lo que se desató una discusión y los oficiales comenzaron a golpearlos. Los chicos corrieron a sus casas y hasta adentro los siguió la policía, sin orden de allanamiento que los habilite, para continuar con los ataques.

“Es grave lo que pasó esta mañana, yo estoy intentando calmarme. Entró la policía a dos casas. Entraron como si fuesen delincuentes la gente que estaba ahí, algunos se estaban levantando y otro que es discapacitado en silla de ruedas.” cuenta Ruperta Perez, referente Qom, quien salió a defender a los chicos llevando la bandera de la comunidad. Relata cómo los oficiales agredieron también, y hasta con disparos, a quienes se acercaron para evitar abusos y filmar el actuar policial: “Nos trataron de hijas de puta, de puta. Así fueron las palabras verbales: “Metanse en el culo la bandera, vayanse” y los tiros flameaban mi bandera. Eso no tiene que ocurrir más”. Ruperta, como otros jóvenes y madres de la comunidad, resultó herida.

Respecto a las detenciones, éstas se realizaron con terroríficas irregularidades: de los jóvenes que se llevaron, a algunos los soltaron en terrenos cercanos, mientras que otros  llegaron a la comisaría dos horas después, a pesar de encontrarse ésta a dos cuadras del domicilio. “Es inhumano lo que hicieron, dejaron unos pibes tirados en un descampado, golpeados. Ahora los estoy acompañando, estoy en el (Hospital) Carrasco toda mojada, a ver si los atienden”, cuenta Ruperta. En el hospital también hay niños y mujeres siendo atendidos.

La situación de hoy, aunque por demás violenta, no constituye un hecho aislado. En el barrio hace tiempo que vienen denunciando abusos. Hoy piden ayuda para difundir la noticia de los ataques y defender la vida de la comunidad. Dice Ruperta:  “Necesito ayuda. La comisión, las autoridades de la comunidad, que estén atentas por favor: esto no lo podemos permitir, estamos en el siglo veintiuno, en tiempo de democracia. Tenemos los derechos constitucionales, los tenemos que hacer valer”.