La nueva fábrica de celulosa “Montes del Plata” NO VIENE SOLA -el avance de la foresto industria en la cuenca del Río Uruguay-

Montes del Plata es una propiedad conjunta de dos de las mayores multinacionales de la foresto industria: la sueco-finlandesa Stora Enso y la chilena Arauco. Dicho consorcio tiene proyectado la construcción de la planta de celulosa más grande de su tipo en el mundo (aún mayor que la de Fray Bentos), en la localidad de Conchillas, departamento de Colonia, Uruguay. Con una producción de 1,3 millones de toneladas anuales y una inversión que demandará recursos por más de U$S 1.400 millones, está previsto que entre en operación durante el 2012.

La empresa posee 255.000 hectáreas, a partir de la adquisición de los activos forestales que el GRUPO ENCE de España tenía en Uruguay, lo que la ha convertido en el mayor latifundista del país.

La lógica empresarial de las multinacionales de la foresto industria suele ser la misma para realizar  negocios en todo el mundo: valerse de las condiciones favorables de la región para concretar la inversión forestal y luego esperar el momento adecuado para la instalación de una de las industrias más contaminantes del planeta. Su argumento preferido es el de los hechos consumados, entonces ante la cantidad de superficie plantada dicen que “la forestación YA está” y hay que aprovecharla.

El círculo vicioso se cierra en sí mismo.

El avance de la explotación forestal y sojera se ha profundizado en los últimos veinte años como resultado de la concentración y transnacionalización de la tierra. La destrucción de los bosques nativos y de biodiversidad por parte de las empresas transnacionales continúa amparada. Aumentan las plantaciones industriales de especies exóticas, las semillas transgénicas, la cultura del monocultivo, la fumigación con agrotóxicos, las enfermedades, los pueblos desplazados y la criminalización de las protestas ejercidas en el pleno derecho de ciudadanía.

“MONTES DEL PLATA” ESTÁ A PASOS DE ARGENTINA

Las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Misiones concentran alrededor del 85 % de la forestación total de Argentina realizada con especies exóticas y sigue siendo la región elegida para continuar con las inversiones forestales de las empresas del sector, nacionales o extranjeras, quienes ven con buenos ojos la posibilidad de instalar nuevas pasteras en la zona del litoral.

La lucha y la resistencia popular frente a la instalación de la pastera UPM ex Botnia, en Fray Bentos, ciudad vecina de Gualeguaychú, tal vez haya puesto un freno a la radicación de estas industrias en nuestro país, al menos momentáneamente. Pero ¿se puede asegurar que no serán los próximos pasos de la foresto industria, elegir el lugar y el momento adecuado para lanzar la propuesta?

Parecería que las  condiciones están dadas para que así sea.

Preocupa seriamente, por ejemplo, la voluntad política del Gobernador de Corrientes, Ricardo Colombi, quien manifestó públicamente que “El Gobierno acompañará toda inversión siempre que ésta no dañe el medio ambiente. Y si Corrientes es apta para una pastera, ésta será bienvenida”.

Cabe destacar que con 420.000 hectáreas la provincia mesopotámica es la que concentra la mayor forestación en la actualidad y con las proyecciones al año 2015 ”necesitará” incorporar nuevas industrias que consuman esa producción, según lo entienden funcionarios y empresarios del sector.

Por otra parte la Ley 25.080 de “Inversiones para Bosques Cultivados”1 es un respaldo y una condición permanente para el avance de la forestación en nuestro país, ya que la misma genera condiciones muy favorables y ofrece apoyo económico a aquellos productores que quieran realizar forestaciones con fines industriales.

Advertir que la existencia de grandes hectáreas forestadas es la condición suficiente y fundamental para la radicación de industrias celulósicas es algo clave para enfrentar los problemas presentes y futuros que esta actividad industrial genera.

Seguramente muy cerca de una gran plantación o de una zona muy forestada de la Mesopotamia argentina será el sitio elegido para la radicación de la o las próximas industrias de celulosa y tal vez el argumento que más se escuche será: “la forestación ya está”.

Enfrentar esta problemática como sociedad, trascendiendo las fronteras provinciales y nacionales, es nuestra mayor herramienta.

No más pasteras en la región, una plantacion no es un bosque, si a los pueblos que viven con los bosques, si a la vida.

1Llamar “Bosques Cultivados” a una forestación no sólo es un error conceptual, sino que muestra como desde un discurso maquillado de verde se pretende dar el mismo valor a una plantación que a los bosques de los cuales millones de personas en el mundo aprovechan los múltiples beneficios que estos brindan.