Integración y articulación continental

3nDe la integración de las luchas populares, a la integración de los pueblos. La campaña contra el ALCA fue la experiencia reciente más importante de articulación de sectores, movimientos y organizaciones de la región en pos de un objetivo común. Fue precedida de múltiples iniciativas de carácter popular. La Campaña por los 500 años de resistencia indígena, negra y popular es una de ellas, y dio visibilidad a sujetos sociales, movimientos indígenas, campesinos, afrodescendientes, de mujeres, que habían sido colocados en la periferia de lo político.

La creación de la ALBA, en 2001, estimuló procesos de organización y participación popular. Fue creado el Consejo de Movimientos Sociales, dentro de la institucionalidad del ALBA y una articulación de movimientos sociales que compartían el horizonte del antimperialismo, anti neoliberalismo y anti patriarcado que se propuso la integración desde abajo. También en este espíritu, asumiendo ejes como la formación, comunicación y  la solidaridad internacionalista, desde 2009, movimientos populares de la región han construido el proceso de ALBA movimientos. La necesidad de poner en diálogo la autonomía en la práctica organizativa y política de las organizaciones que hacen parte, con la incidencia en proyectos y políticas de gobierno con impactos que trascienden las realidades nacionales, es una apuesta de esta articulación.

En 2010 organizaciones ambientalistas junto a movimientos sociales que venían de estas luchas participaron en la Cumbre de Cambio climático convocada por Evo Morales en Cochabamba en 2010, e impulsaron un movimiento de Justicia ecológica-social con el fin de coordinar acciones que implementaran el Acuerdo de los Pueblos, una plataforma política integral de denuncia de las causas estructurales del cambio climático . En este proceso aprendimos a dialogar entre diversas perspectivas anticapitalistas, anti patriarcales, anticoloniales y antirracistas, hacia un paradigma centrado en la igualdad, el buen vivir y la soberanía de los pueblos.

Desde todos estos acumulados, y varios otros esfuerzos organizativos de los que son parte algunas redes como la CLOC-Vía Campesina, Amigos de la Tierra de América Latina y el Caribe (ATALC), Confederación Sindical de las Américas (CSA), Federaciones Sindicales internacionales, como la ISP, Marcha Mundial de las Mujeres, Jubileo Sur, avanzamos en la construcción de una articulación más amplia, diversa y plural que facilite la construcción de nuevos procesos de integración y unidad en la región, basados en los ideales de los independentistas latinoamericanos, contra la matriz colonial que subyace en nuestras economías, y hacia nuevos modelos y lógicas de producción y reproducción de la vida. La integración de los pueblos tiene que dar cuentas de alternativas anti sistémicas a la producción y reproducción del capital.

Defender el proyecto emancipador de la integración y luchar por su profundización. Defendemos una integración para la democracia y las soberanías con agenda propia construida en el ejercicio de autodeterminación de nuestros pueblos, con centro en la solidaridad y reciprocidad, la cooperación y complementariedad que rompa con la lógica del mercado.

Una integración que nos permita avanzar en nuevas culturas políticas, sin documentos con epígrafes dedicados a los movimientos sociales que terminan dividiéndonos o clausurándonos en ejes transversales del terreno de lo social para excluirnos de la política.

Una integración regional feminista, que cuestione el modelo capitalista patriarcal, que sigue imponiendo por medio de la fuerza las visiones y prácticas sexistas desde el nivel estatal.

Necesitamos debatir quiénes se integran y qué es lo que se pone en juego en el terreno de la integración, para qué nos integramos y con qué lógicas? ¿Cómo participar en estructuras que impulsan procesos de integración privatizadores de la política? ¿Cómo enfrentar procesos de desintegración popular impulsados por el capital que terminan secuestrando los Estados?

El fortalecimiento de los procesos de integración regional y sub-regional son herramientas para el desarrollo de nuestros pueblos. Al mismo tiempo, no podremos profundizar nuestras democracias y soberanías sin una estrategia de integración regional que dé condiciones de mercados mayores, y obtener financiamiento para la producción y acceso a tecnologías para hacer frente al mercado mundial.

Apostamos a un diálogo fértil con los gobiernos y fuerzas políticas provenientes del campo popular en el fortalecimiento de emergencias anti sistémicas y alternativas que permitan vivir por anticipado ese horizonte que perseguimos.

La rebeldía de nuestros pueblos originarios nos entrega la cosmovisión de una nueva sociedad. Aún se escuchan los tambores de guerra de nuestros líderes indígenas llamando a la creación de un solo pueblo, tenemos una historia y esta historia nos permitió llegar a este punto. Hemos sufrido y seguimos sufriendo ataques, pero estamos aquí.