“Hay un montón de proyectos y de desafíos que todavía tenemos que llevar adelante”

Conversamos con Bruno Palazón, miembro del grupo ecologista Lapacho, de Corrientes capital, integrante de Guardianes del Iberá. En una charla amena a orillas del Paraná nos contó las motivaciones que lo acercaron a la lucha ambiental, las situaciones más determinantes en este camino, las problemáticas de la ciudad donde vive, su historia y sus deseos para el futuro.

Mi nombre es Bruno Palazón, soy del grupo ecologista Lapacho de Corrientes Capital, integrantes de Guardianes del Iberá. Estoy hace dos años integrando el grupo, me acerqué a partir de una convocatoria que llegó a la facultad, a la Universidad Nacional del Nordeste, al área de Comunicación Social, que es la que sigo. Y bueno, en realidad yo había conocido antes el grupo de trabajo, de la lucha de Guardianes del Iberá en el interior, todo el tema ambiental y social que se sigue trabajando. Me interesó eso y me acerqué a ver qué puedo aportar, digamos, a la causa, desde mi humilde posición como estudiante de comunicación social. Y acá seguimos, seguimos al pie del cañón como se dice, con un montón de cosas por delante y también un montón de cosas que quedaron de estos dos años, sobre todo aprendizaje de mi parte.

¿Qué actividad o qué situación que hayas vivido en estos dos años te marcó y fue definitoria para afirmar tu decisión en este camino?

A ver… pienso… Puede ser la organización del encuentro de la Unión de Asambleas Ciudadanas que lo realizamos a pulmón el grupo Lapacho el otoño del año pasado –se refiere al 2013-. Éramos unos cuantos ahí, recibiendo un montón de gente de todo el país que viene luchando también con temas ambientales, sociales, de territorio. Por ahí fue la primera inyección de entusiasmo. Aunque también apenas ingresé en Guardianes del Iberá, tuvimos el Primer Encuentro Provincial de Guardianes, donde pude conocer algunos compañeros del interior qué vinieron acá a Corrientes Capital al encuentro.

Pero este año fue el Tercer Encuentro de Guardianes del Ibera y fue como muy diferente a los dos anteriores porque se vio la diferencia en cuanto a la organización. Los grupos del interior son ahora mas organizados, somos cada vez más, me parece también que los que somos guardianes del Iberá, somos un montón. A pesar de que hayan podido venir pocos o relativamente pocos, vinieron de todas partes del interior en representación de los casi miles que son Guardianes del Iberá.

Fue cambiando en estos dos años, a partir del año pasado sobre todo, hoy estamos más organizados y eso nos permite acá al grupo Lapacho realizar distintas actividades más concentrados en Corrientes Capital. Ya que este grupo Lapacho, históricamente, (me dijeron los otros compañeros porque yo como ya lo dije hace solamente dos años qué estoy), siempre ha buscado respaldar la lucha del interior y nos quedaba pendiente la problemática de territorio que hay acá en la capital.

Así que creo que un montón de desafíos nos esperan para el año que viene, el 2015, y entusiasmado, digamos, con eso. Y también muy contento con lo que venimos haciendo hasta ahora.

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¿Qué problemáticas detectaron acá en la capital?

Hay un montón de problemáticas, pero la que principalmente vimos, a partir de las actividades que realizamos recién, sobre todo es el tema de los barrios más pobres donde trabajan su relación con el entorno. Con los pocos recursos que tienen, como por ejemplo los recolectores de residuos o los recuperadores urbanos, los qué se conocen acá como carreros, qué muchas veces es la única salida de economía qué tienen, realizar esos tipos de trabajos, recolección de residuos, trabajan también conjuntamente con los ladrilleros que también tienen sus problemas. Viven en convivencia constante con el río, lo vimos ahora con las actividades de recorrido de la costa que emprendimos hace muy poco. Y principalmente esas problemáticas, digamos, además de la habitacional que también eso se puede ver muy fuerte.

De los barrios estos que comenzamos a recorrer de la costa norte de la ciudad, problemas habitacionales, de trabajo y la pobreza sobre todo de las familias que muchas veces tienen muchos hijos, muchos chicos para alimentar, entonces hay distintas problemáticas ambientales, sociales. Y nosotros, a pesar que somos un grupo ecologista, vemos que hay un contexto social alrededor del ecosistema, estamos en la ciudad, se va transformando.

Venimos buscando en la ciudad lugares que todavía conservan dentro de los barrios, y sobre todo en la costa los podemos detectar, lugares naturales donde todavía la gente de los barrios convive con esa naturaleza sin destruirla, digamos. Ahí el problema de la basura es un problema que está muy presente y en el paisaje natural, la basura es un problema. Y la idea por ahí seria trabajar con o apoyar a la gente, a los trabajadores que recolectan los residuos, a que de alguna manera también puedan generar las condiciones para que ellos mismos sean los que cuiden el lugar donde están, el ambiente. Creo que es un trabajo muy arduo que hay que hacer hoy, muy profundo, porque no es solamente debatir.

¿Dónde naciste ?

Yo soy de Formosa, del interior de Formosa, de un pueblo, así qué soy pueblerino, jaja. Soy de un pueblo chico, digamos pero siempre tuve como una conciencia critica, así qué me molestaban muchas cosas que veía en la tele. Porque no sé, en los pueblos, o por lo menos en mi pueblo, no se cuestiona mucho la forma de vivir, los pueblos son como más… la gente es más tranquila, como más pacífica, qué sé yo… No se cuestionan mucho el modo de vida, digamos qué esta impuesto por el sistema en el qué estamos viviendo. Pero bueno, a partir de que vengo estudiar en la ciudad empecé a ver otras cosas y siempre quise sumarme a algún tipo de actividad o grupo para ver de qué manera colaborar con una causa justa, digamos. La que principalmente siempre me atrajo fue la ambientalista o la ecologista, sin embargo está vinculado con otras cosas. O sea, me parece que se ve también mucho en Guardianes que además de una organización ambientalista, ecologista, trabaja un montón de otras cosas con la gente, la gente misma se vuelve su propio motor de cambio social y ambiental también. O sea, en la defensa del ambiente se generan condiciones sociales más dignas y bueno, eso me fue gustando cada vez más de estar en Guardianes y de integrar este grupo y creo que voy a seguir por mucho más tiempo hasta donde pueda.

¿Visitás seguido tu pueblo? ¿Tenés pensado volver a hacer algo allá?

Voy una vez al mes por lo menos, bueno ahora en realidad hace dos meses que no voy, cada tanto voy, y me interesa también qué pasa ahí, cuál es la situación del pueblo o de la provincia misma de Formosa. Un lugar que se sabe en el que no hay libertades, o sea que no hay una vida libre totalmente por el modo de gobierno que lleva el gobernador de Formosa. Pero bueno, por ejemplo, hablando con amigos del pueblo, me comentaban algunas cosas que cuando estaba ahí yo no me daba cuenta. Mi pueblo está rodeado por arroceras donde se fumiga constantemente y me contaban mis amigos que estaban preocupados por eso últimamente, como yo les conté qué estaba acá con Guardianes. Me preguntaban si en Guardianes había trabajado con esta temática, y es una de los principales, contra los agrotóxicos y las fumigaciones en las arroceras. Así que de alguna manera yo creo que voy a tratar de apoyarlos para que dejen de fumigar cerca del pueblo. Me contaban justamente que por ahí se veían bastante casos de cáncer y sin duda agrotóxicos pueden ser causantes de eso.

¿Cómo se llama tu pueblo?

Mi pueblo se llama General Lucio Victorio Masilla o Porto Velas, un pueblo chico de 4000 o 5000 habitantes, está ahí a la entrada de la provincia en la Ruta Nacional 11. Además también este año me contacté con gente de Formosa, a través de Guardianes queríamos apoyar por el tema del reactor nuclear en Formosa. Es un reactor nuclear que ya es un proyecto que se va a concretar supuestamente, pero la gente se está oponiendo que este en Formosa. En el principio del año traté de apoyar la causa cada vez que iba (a mi pueblo) pero como no voy mucho, apoyamos como podemos. Así que ahora seguramente, que si me voy, me voy a pegar una vuelta por Formosa capital a ver cómo va la gente con este tema de la lucha contra la instalación del reactor nuclear en Formosa y además contra la instalación de la empresa procesadora de uranio Dioxitec que se mudó de Córdoba y que ahora se quiere instalar en Formosa.

¿Vos hablás Guaraní?

Hablo un poco si o sea entiendo, pero no llegué nunca a poder aprender a hablarlo fluídamente, mis padres son paraguayos, así que mi mamá me reta siempre en guaraní y entiendo algunas palabras, pero me gustaría realmente hablarlo. Pero sí entiendo, entiendo un poquito.

Estuviste en el proceso de reconocimiento de la comunidad Guaraní de Yahaveré ? Acompañaste este proceso de Guardianes?

Sí, acompañé porque el año pasado fue ese espacio importante que dio la comunidad Yahaveré, el primer año en Guardianes. Y acompañamos digamos desde acá, haciendo difusión, es importante para la comunidad y para Guardianes del Iberá también. Y tuvo buena repercusión en los medios, en los apoyos también de distintas partes de la sociedad. Corrientes es conocida como la provincia que ya no tenía guaraníes, así lo decían los que gobiernan hace tantos años en Corrientes. Pero sí, acompañamos y ahora también hay otras comunidades que se están auto reconociendo como guaraníes y seguimos acompañando este proceso de reivindicación de la comunidad Guaraní del interior.

¿Por qué te parece importante ?

Me parece importante porque es evidente la marca todavía viva de la herencia de los guaraníes, tanto acá en Corrientes Capital como en el interior, sobre todo más en el campo, en el Estero es más evidente todavía. Hay gente que trabaja la tierra, que vive como pequeño productor, mantiene sus costumbres muy similares a los guaraníes y es evidente la herencia guaraní de Corrientes, históricamente un territorio guaraní, por eso me parece muy importante.

Palabras finales para compartir…

Yo creo que tengo mucha esperanza de poder seguir creciendo y aprendiendo, para mí fueron dos años de mucho aprendizaje y todavía creo que me falta mucho para aprender, y tengo ganas, con Guardianes digo. Todavía tengo mucho que aprender y me da ganas de seguir en la lucha ambiental y social para que sea más justo, digamos, la vida de la gente que lucha por su propio territorio, por una vida sana, por vivir dignamente, creo que hay un montón de proyectos y de desafíos que todavía tenemos que llevar adelante para generar esa condiciones y esos cambios necesarios para que sea posible eso: la vida digna, el ambiente. Creo que más que nada es aprender de los compañeros, porque siempre estamos conociendo gente nueva que nos aporta cosas muy importantes y sin duda ése es el camino, trabajando por y para la gente.