Guernica de pie: resistencia propositiva al modelo sojero

La superficie cultivada con Soja en Argentina se encuentra cercana a las 20 millones de hectáreas y continúa en aumento. Esto es posible, en parte, a causa de la adopción de un paquete tecnológico basado en la utilización de semillas modificadas genéticamente, las cuales son acompañadas de la aplicación de glifosato, herbicida fundamental dentro de este proceso productivo, garantizando el éxito y aumento de las cosechas.

En Guernica, Distrito Presidente Perón- Provincia de Buenos Aires, hace más de 10 años que los vecinos mantienen una lucha constante en contra de la utilización de agrotóxicos, que ya han generado evidentes muestras de contaminación sobre el ambiente y afecciones a la salud de la población local. Gracias a la movilización, la organización y vigilancia constantes ellos han logrado que en uno de los tres campos de cultivo cesaran las fumigaciones.

guernica

La lucha por la vida continúa en medio de amenazas y enfermedades, pero también de propuestas y alternativas al uso de la tierra.

Los barrios Santa Teresita y Las Lomas se encuentran en la localidad de Guernica, 38 km al sur de la Ciudad de Buenos Aires. Son barrios claramente urbanos por sus características habitacionales de infraestructura y servicios, pero sin embargo, a causa de la cercanía inmediata de campos con plantación de soja, trigo y sorgo, hace más de diez años que están expuestos a la utilización de agrotóxicos. Tres campos de cultivo se ubican a distancias muy próximas de las viviendas y en algunos sectores sólo una calle angosta los separa. La cercanía de los campos hace que la población, sus casas, plantas y animales reciban constantemente la deriva proveniente de las fumigaciones: altas dosis de glifosato y endusolfán.

Historia de una lucha

La población comenzó a padecer diferentes trastornos de salud, algunos de ellos muy severos y puntuales luego de cada aplicación de veneno. Abarcan desde afecciones en las vías respiratorias, irritación en los ojos, afecciones en la piel, vómitos y diarreas, malformaciones congénitas, hasta casos de cáncer y abortos espontáneos. Los médicos del Hospital de Guernica no tejían relación alguna entre estos hechos y los venenos utilizados, limitándose a diagnosticar alergias, asma, y responsabilizar a la mala calidad del agua del lugar o hasta adjudicar las manchas de la piel de niños y adultos a un contagio generalizado de sarna.

Sin embargo, los vecinos pudieron comprobar por los recipientes de agroquímicos descartados, que además de glifosato y endosulfán, se utilizaban productos sumamente tóxicos como el herbicida 2,4-D y atrazina categoría IV y productos coadyuvantes.Tras años de inútiles denuncias policiales y municipales y con la evidencia cada vez más notoria de los efectos de los agrotóxicos en su salud, los vecinos de Guernica decidieron unirse para reclamar en forma conjunta el cese de las fumigaciones.

En septiembre de 2010 presentaron el proyecto de Ordenanza ante el Municipio de Presidente Perón, que es evaluado, modificado y sancionado como la Ordenanza Municipal Nº 708 que prohibió las fumigaciones aéreas en todo el distrito, estableciendo una distancia de 500 metros del área urbanizada para las fumigaciones terrestres.

A pesar de este logro, la ordenanza fue incumplida por los productores, que comenzaron a fumigar en horarios nocturnos, violando la reglamentación recientemente establecida. Nuevamente se efectuaron denuncias ante la policía y la dependencia municipal. Los vecinos, junto a la Asociación Civil Centro de Educación Agroecológica ASHPA, realizaron una denuncia ambiental ante el Defensor del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires. Al mismo tiempo se conformar la Coordinadora Ambiental Sur(CAS), integrada por la Asociación Civil ASHPA ; Proyecto Cultural Los Otros; el Frente Popular Darío Santillán y vecinos autoconvocados . El 22 de julio de 2011 se organizó el 1º Encuentro de Agrotóxicos en Guernica contando con la asistencia de numerosos vecinos y asociaciones interesados en frenar las fumigaciones, realizado en la Escuela Secundaria Nº 11 del Barrio Las Lomas.

Junto a ASHPA y el Centro Cultural Los Otros se logró realizar una encuesta en los barrios expuestos a las fumigaciones, que abarcó a un total de 135 familias y marcó un fuerte diagnóstico de la grave situación ambiental en la zona. Los resultados arrojados demostraron que el 67 % de las familias encuestadas observó que existían consecuencias negativas para la salud relacionadas con el uso de agrotóxicos. El 43 % de los habitantes del barrio dijeron tener afecciones respiratorias. El 28 % declaró tener afecciones de la piel, el 25 % afecciones digestivas y se registraron un 5 % de abortos espontáneos y 4 % de embarazos problemáticos. También se observó que el 23 % de los vecinos registraba alteraciones en la salud de los animales como caída de pelo y convulsiones, y el 17 % registraba daños e inhibición en el desarrollo de la vegetación.

Comenzaron a realizarse actividades de información sobre las consecuencias del uso de agrotóxicos en Escuelas, pero muy pronto fueron prohibidas por el municipio. Ante la falta de respuestas a las denuncias realizadas en la Municipalidad, se llamó a una primera movilización que logró gran convocatoria y cuyo objetivo era unir a los vecinos para reclamar el cumplimiento de la Ordenanza existente y exigir que se detuviera la fumigación con glifosato.

Dado el desinterés y nula respuesta por parte de los funcionarios, se convocaron acciones de protesta intentando acercar la problemática a la comunidad a través de actividades artísticas como títeres y mimos, esténcils, afiches y volantes, a través de la organización de una marcha y escrache a uno de los productores sojeros y participaron activamente vecinos y asociaciones de San Vicente, Glew, Lomas de Zamora, Burzaco y también organizaciones como “Che Pibe”, CTA y el Movimiento Nacional Campesino Indígena –MNCI.

Sumado a estas acciones, en varias ocasiones los vecinos acercaron su preocupación al Municipio local, donde el Secretario de Medio Ambiente respondió con información vaga e imprecisa acerca de la problemática de los barrios.

También se acudió al Consejo Deliberante donde, luego de reiteradas visitas, lograron tener un encuentro con diferentes autoridades. Allí se labró un acta entre los vecinos presentes y los funcionarios, la cual ratificaba la vigencia de la ordenanza, prohibiendo las fumigaciones a 500 metros de las viviendas. Como consecuencia directa de esto, se logró detener las fumigaciones, un año después de dictada la ordenanza en uno de los tres campos de la zona.

Actualmente hay una instancia judicial abierta por el Recurso de Amparo presentado contra uno de los empresarios sojeros, contra el Municipio y el Gobierno Provincial. Se reunieron todos los documentos solicitados por los abogados, quienes están tomando declaraciones de diferentes vecinos afectados y esperan que el juez se expida en torno al caso.

ASHPA y Los Otros, el pueblo se organiza

Las agrupaciones ASHPA y Los Otros han sido actores clave en la lucha realizada y en los logros obtenidos. Éstas trabajan en forma conjunta en los barrios pobres y periféricos de Guernica bajo el lema de la transformación a través de la práctica, la defensa del ambiente, y la participación social.

El Centro de Educación Agroecológico ASHPA surgió en el año 2003 como parte de la resistencia en la lucha contra los agrotóxicos pero también como una propuesta frente al modelo convencional de producción agrícola.

Este centro de educación de agroecología logró vincularse con organismos estatales como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA); la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, entre otros para generar espacios de formación en prácticas agroecológicas y de conciencia ambiental abiertos a toda la comunidad. En ese sentido se lograron articular una serie de talleres sobre producción de alimentos, como huerta agroecológica; soberanía alimentaria y apicultura, desde Unidades de Capacitación Agroecológicas-UCAs que funcionan en terrenos de viviendas particulares o prestados, coordinadas por referentes barriales (huerteras y apicultores) integrantes de “ASHPA”, y en la actualidad se suma la Unidad Demostrativa de Producción Agroecológica(UDPA) -espacio cedido por la Escuela Secundaria Básica N° 3 del barrio Santa Teresita.

Actualmente ASHPA se propone ampliar los talleres a otras áreas como aromáticas, lombricultura, frutales, medicinales y gestión de residuos. La idea es generar una sucesión de talleres para que los que se acerquen tengan la posibilidad de una participación continuada y logren también adueñarse del trabajo. Paralelamente se brindan los talleres de apicultura natural. Este taller propone una mirada innovadora sobre la apicultura, intentando retomar formas naturales de trabajo con abejas. Con esfuerzo se lograron comprar las primeras 10 colmenas que comienzan a materializar un sueño de ASHPA: la Cooperativa apícola natural.

Los talleres del centro se proponen desde una óptica inclusiva de la comunidad en las alternativas de producción sustentables y el trabajo comunitario. Casi sin recursos y con un enorme esfuerzo desde sus inicios, ASHPA ha logrado generar interés no sólo en los vecinos de Guernica, sino también en personas de regiones alejadas que se han sumado al proyecto. Esto refleja la necesidad de propuestas alternativas y el interés de muchos por la agroecología y la participación en los procesos de obtención de alimentos sanos.

El Centro brinda espacios de educación ambiental en escuelas de la zona, rescatando la importancia de adentrar a niños y adolescentes en la temática ambiental e invitándolos a participar en los talleres que se brindan mediante la metodología participativa del “aprender haciendo”. Oscar Barila, uno de los fundadores del proyecto, nos dice “hay que mejorar las ideas, trabajar mucho y demostrar que es efectivo, capaz, productivo. Es pala y libro en mano”.

ASHPA, que en quichua santiagueño significa “tierra”, hace de ésta símbolo y práctica, siguiendo a Oscar: “mientras hablemos de agroecología, somos abiertos a todas las teorías, nos une la pala, estamos trabajando y marchando todos juntos”.

En el año 2009 un grupo de estudiantes, artistas, docentes y vecinos conforma el Proyecto Cultural Los Otros, un espacio autónomo, autogestivo y con eje en la cultura en sentido amplio. Los Otros se instala en el barrio bajo la consigna de transformar a través de la cultura, proponiendo una serie de actividades a las que los niños y adolescentes se sumaron rápidamente ante la falta de oferta cultural en los barrios periféricos de Guernica.

Las actividades incluyen talleres para niños, realización de murales, clases de karate, teatro y música.

El proyecto no se desentiende de las problemáticas ambientales de la zona, sino que incentiva a que chicos y grandes entiendan y se comprometan en la lucha ambiental del espacio que los rodea. Como nos dice Romina, integrante del Proyecto: “la idea no es hacer un taller segmentado y no tener idea de lo que pasa en la esquina de mi barrio”. Así, las intervenciones políticas son también culturales, siempre llevando expresiones artísticas a los espacios de lucha.

Ambas organizaciones fueron convocadas por el Frente Popular Darío Santillán a ser parte de un proyecto del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, “Programa de Trabajo Autogestionado”, presentando la Cooperativa de Producción Agroecológica CoPA, con 30 integrantes que ya esta trabajando en la producción de alimentos sanos en el predio de la Escuela, atravesando la etapa de formación ambiental, demostrando que es posible la construcción participativa de Políticas Públicas, como herramienta política de transformación social.

Epílogo: creando nuevos mundos posibles

Los daños que produjo y producirá el monocultivo de soja son visibles en muchas zonas del país, como sucede en el caso de Guernica. Sin embargo, ninguna estructura, sea de gobierno o de cualquier organización ajena al territorio, salvará a las comunidades que sufren las consecuencias del modelo: son las mismas comunidades organizadas las que pueden y deben hacerle frente, para avanzar hacia la construcción de sociedades sustentables. Organizadas, como nos enseña esta localidad, las comunidades van decidiendo su propia historia.