Escondida tras Bayer, Monsanto es aún más peligrosa

La compañía de pesticidas desaparecerá a partir de este jueves. Pero sus productos seguirán existiendo, con más influencia, dentro del portfolio de Bayer.

Que Monsanto, el gigante que monopoliza semillas y distribuye agrotóxicos, deje de existir, puede parecer una excelente noticia para la Tierra. Sin embargo, lo único que desaparecerá, este jueves 7, será su nombre. Su poder comercial y político se multiplicará, gracias a que pasará a formar parte del portfolio del líder farmacéutico, Bayer.

monsanto

La empresa Europea de farmacia y agroquímica cerrará la compra de la multinacional norteamericana de pesticidas y transgénicos, por 66.000 millones de dólares. “Monsanto”, una de las marcas con peor imagen corporativa del mundo, desaparecerá como tal. Y la compañía se llamará Bayer, a secas.

Aunque el director de la farmacéutica prometa que cumplirán con “los estándares éticos, ecológicos y sociales más altos”, el  movimiento se devela más bien como una buena estrategia de marketing. Bayer adquiere la penetración que Monsanto tiene en el mercado agrícola (enorme en América Latina) y se deshace del mal nombre que esta marca ha cosechado durante sus 117 años. Sin embargo, y pese a las declaraciones de buena voluntad, ya ha sido confirmado que se mantendrán muchos productos del líder agrícola. Incluído su cancerígeno y muchas veces prohibido glifosato, conocido comercialmente como Roundup.

Teniendo en cuenta los daños ambientales y salubres de estos productos, que el monopolio de las semillas y los herbicidas se encuentre en las mismas manos genera un peligro galopante. A medida que las malezas se adaptan para resistir a los pesticidas, y que las semillas se modifican tecnológicamente para soportarlos, se desata una carrera armamentista de herbicidas cada vez más específicos y nocivos.

Además, esta fusión monopólica desde ambos lados del Atlántico reduce drásticamente las opciones de los productores y consumidores de productos agrícolas. Las plataformas de Semillas y Tratamientos, Protección de cultivos, Biología y Agricultura digital quedarán unidas con la transacción. Y la compañía será el mayor suministrador de productos agrícolas del mundo. Las decisiones sobre qué alimentos se producen, y en qué condiciones, será cada vez más minoritaria y lejana a la ciudadanía.

Los argentinos somos una de las mayores víctimas de la contaminación de Monsanto. Optar por la agroecología -sin agrotóxicos, con justicia social y ambiental- es hoy más urgente que nunca. Desde el campo, las góndolas y las calles, seguiremos resistiendo.

Redacción: Camila Trama.