Desafíos por el agua

Reflexiones iniciales sobre el Foro Alternativo Mundial del Agua 2018

 Amigos de la Tierra América Latina y el Caribe -ATALC-

A dos meses meses de iniciarse el Foro Alternativo Mundial del Agua (FAMA), que tendrá lugar del 17 al 22 de marzo en Brasilia – Brasil, se ajustan los preparativos liderados por las organizaciones brasileñas e internacionales, teniendo como lema el agua es derecho no mercancía. El FAMA ha sido convocado como un espacio democrático que quiere reunir organizaciones y movimientos sociales que luchan en defensa del agua como derecho elemental para la vida. Su propósito es el de unir esfuerzos  para transformar el acceso al agua en un derecho, principalmente en aquellas poblaciones que sufren los rigores de la pobreza, exclusión social y la guerra, para quienes el agua es un bien inalcanzable debido a los intereses mercantilistas de las corporaciones.

En la otra orilla, y como contraparte, los marcos regulatorios y políticas privatizadoras del agua serán profundizadas y negociadas en el 8º Foro Mundial del Agua convocado por el Consejo Mundial del Agua que es respaldado por corporaciones e instituciones financieras (IFIS). Los Foros Mundiales del Agua (FMA) son reuniones trianuales que tienen el único objetivo de realizar contratos respecto a la privatización y comercialización de los bienes comunes hídricos, una feria comercial y un vehículo para promover la mercantilización del agua.

Desde su inicio en Marrakesh (1997), los FMA han sido denunciados sistemáticamente como espacios antidemocráticos, en donde las grandes trasnacionales del agua buscan beneficiarse de las decisiones políticas para la construcción de mercados en torno al líquido vital. Al respecto, recordemos que durante las versiones del FMA en México (2006) y Estambul (2009) se negó a reconocer el derecho fundamental del agua y en ese entonces tan sólo fue definido como una necesidad humana básica[1].

En su última versión, realizada en Daegu & Gyeongbuk (2015) – República de Corea-, el FMA ha lanzado un nuevo enfoque basado en la Ciencia y Tecnología como estrategia para “innovar” en políticas del agua que abra nuevos mercados. En primer lugar, este enfoque gira principalmente alrededor de la recolección de información de los ecosistemas (Smart Technology Water), la eficiencia sobre el uso del agua y tecnología que haga frente a los desastres del cambio climático. Esta nueva estrategia, además de ser dirigida exclusivamente por las corporaciones y por ende monopolizado por grandes trasnacionales, también desconoce las alternativas y relaciones ancestrales, históricas, públicas y comunitarias que los pueblos han construido alrededor del agua. Al mismo tiempo, se promociona la economía verde, perspectiva que ha tenido los mayores avances con programas para el control ambiental corporativo, que se considera como una buena oportunidad de negocio y profundiza la financiarización de la naturaleza (World Water Council, 2015). Estas dos estrategias convergen en la propuesta de una gobernanza corporativa, discurso disfrazado para la privatización, puesto que le da cabida a nuevos sectores empresariales para tomar decisiones políticas sobre el agua. No es fortuito que la buena gobernanza en la Gestión Integral de los Recursos Hídricos sea definida como “aquella donde la autoridad juega un papel menos protagónico” (Domínguez, 2011) y deja actuar en los espacios políticos decisorios a actores “más eficientes” como pretenden presentarse las corporaciones.

Bajo estas amenazas, los desafíos del Foro Alternativo Mundial del Agua no son pocos. Partamos de algunos hechos que contextualizan el fundamental debate del agua en la región de América Latina y el Caribe. Por un lado, desde los últimos años la región asiste a un crecimiento sin precedentes de conflictos por el agua debido al avance del modelo neoliberal que además de entregar la gestión del agua a corporaciones, promueve actividades extractivas que implican el uso intensivo de los dones naturales -el agua en particular-, e impactan sobre las condiciones de vida de la población y el ambiente. De modo que los conflictos por el agua no radican de una escasez real o física del líquido vital, sino que son producto de una escasez inducida por el acaparamiento, la contaminación, el mal manejo, la monopolización del acceso y el desconocimiento de gestiones ancestrales y comunitarias.

Al respecto, se hace necesario que el FAMA pose su mirada en alternativas frente a los despojos territoriales producidos por el modelo de desarrollo basado en el extractivismo. En particular, son ampliamente conocidas las nefastas consecuencias de la implementación de dicho modelo y que han dejado profundas huellas en los territorios hídricos de nuestra región. En noviembre del 2017 se cumplieron dos años del mayor desastre ambiental en la historia de Brasil con la ruptura de la represa Fundão, gerenciada por la empresa minera Samarco, controlada por Vale S.A y la anglo-australiana BHP Billiton. Sesenta millones de metros cúbicos de lodo tóxico recorrieron más de 650 kilómetros a lo largo del río Doce y acabaron con la vida de más de 19 personas, destruyendo ecosistemas enteros, y convirtiendo una hermosa región en un cementerio biológico. Por su parte, durante los últimos tres años en Argentina se han registrado sistemáticos derrames de millones de litros de cianuro y otros metales pesados a los ríos de la provincia de San Juan, responsabilidad de la empresa Barrick Gold. A pesar de ser considerado como el mayor accidente minero en la historia de dicho país, hasta el día de hoy se desconoce con certeza la cantidad de litros derramados en las cuencas hídricas de la región por negligencia de la empresa, y falta de presencia estatal.

Probablemente, otros de los elementos de reflexión que se desarrollaran en el FAMA consiste en la tendencia mundial de la remunicipalización, entendida como la transferencia de los servicios de agua de compañías privadas a empresas públicas. A pesar que la privatización de la gestión a través de la figura de Asociaciones Público Privadas (PPPs) no se ha detenido, en muchos lugares del mundo ha empezado a fracturarse este modelo por sus consecuencias negativas: monopolios incompetentes, inversiones insuficientes, mantenimientos deplorables y, gestiones corruptas y burocratizadas. De esta manera, en los últimos dieciséis años, más de 235 ciudades de 37 países han remunicipalizado sus servicios de abastecimiento de agua (Gonzalez, 2015). Hoy más que nunca resulta imprescindible reflexionar sobre la noción de lo público, precisamente cuando en la actualidad acuerdos comerciales como el TISA (Trade In Services Agreement) intentan obligar a las empresas del Estado a operar según consideraciones comerciales, desnaturalizando su propósito social[2] (Barreto & Chavez, 2017).

En este contexto, es un desafió promover y comprender la importancia de las organizaciones comunitarias de la gestión del agua en la re-interpretación del concepto de lo público. Actualmente, existen 80.000 organizaciones comunitarias en la gestión del agua en América Latina, brindando agua y saneamiento alrededor de 70 millones de personas que representan más o menos el 10% de la población del continente. No obstante, su gestión ha sido invisibilizada, y en muchos casos, insertada en procesos de privatización permanente. En este sentido, ante la emergencia del sentido de lo público, el modelo comunitario presenta fundamentales enseñanzas basadas en sus relaciones de solidaridad y reciprocidad, en donde el trabajo colectivo ha respetado los ciclos hídricos de los territorios y siempre considerado el agua como un bien común.

Por otro lado, el derecho fundamental al agua, importante triunfo de la luchas de los pueblos en la defensa del agua, se encuentra en un escenario de disputa. Nuevas aristas en el debate internacional, principalmente luego que en el 2010 la Organización de Naciones Unidas (ONU) reconociera el derecho, han intentado cooptar su lenguaje al afirmar que el derecho al agua incluso puede ser garantizado por empresas privadas, por ejemplo con el discurso demagógico del FMA que supuestamente intenta esclarecer su significado y alcance. De este modo, uno de los más importantes retos consiste en seguir apropiándonos del sentido del derecho fundamental al agua, no sólo supeditado al mero acceso al agua de los seres humanos, sino de igual manera a la protección y cuidado de los ciclos de la naturaleza. A sí mismo, las reivindicaciones relacionadas como el derecho a la soberanía de los pueblos para decidir el uso y el manejo de sus aguas bajo aspectos consuetudinarios, históricos, culturales, espirituales y medicinales.

Sin lugar a duda, el Foro Alternativo Mundial del Agua es el más importante escenario para la reflexión de estos y otros puntos centrales para hacer frente a los intereses corporativos de mercantilización, y la construcción de alternativas democráticas, sustentables y sociales en torno al agua. De igual manera, es el escenario ideal para seguir consolidando articulaciones de las luchas sociales y ambientales en el mundo y la región de América Latina y el Caribe en el reconocimiento que el diálogo sobre el agua, es un diálogo sobre la vida.

El agua es derecho no mercancía

[1]     La declaración oficial del IV Foro Mundial del Agua (México, 2006) era tan inocua y poco clara en torno al derecho fundamental al agua y con referencias explícitas al manejo por parte del sector privado, que varios gobiernos acordaron una “declaración complementaria”, en la que jugaron un papel importante delegados de movimientos sociales, y finalmente fue firmada por Bolivia, Cuba, Uruguay y Venezuela. Los ejes de dicha declaración eran el reconocimiento del derecho fundamental del agua, la defensa de una gestión pública y comunitaria, la exclusión del agua en los acuerdos comerciales y referencias críticas a los procesos que construyeron los Foros Mundiales del agua. (Arconada, 2006)
[2]     El TISA no sólo obliga a las empresas públicas considerar comercialmente la fijación de los precios, los estandares de calidad, distribución y marketing, sino a tener un trato “no discriminatorio” de las corporaciones, ser tratadas como empresas nacionales donde no se toleraría, por ejemplo que “un gobierno someta a los inversionistas extranjeros a un escrutinio especial o que restrinja cuánto de una empresa o activo pueden poseer; pague subsidios únicamente los locales; exija que los directores ejecutivos y gerentes sean ciudadanos locales; o reserve determinadas actividades para las empresas locales.” (Kelsey, 2017)
BIBLIOGRAFÍA
Arconada, S. (2006). Agua ¿derecho humano o mercancía? Los Foros del Agua en México. Cuadernos Del CENDES, 23(61), 175–181.
ATALC (2016). Informe: Estado del agua América Latina y el Caribe. Ediciones Antropos Ltda. Bogotá, Colombia. Retrieved from http://censat.org/es/publicaciones/informe-estado-del-agua-en-america-latina-y-el-caribe
Barreto, V. & Chavez, D. (2017). El TiSA y las empresas del Estado. Transnational Institute y REDES -Amigos de la Tierra Uruguay-.
Domínguez, Judith (ed.) (2011). Hacia una buena gobernanza para la gestión integrada de los Recursos Hídricos. Documento Temático de las Américas. Water Forum of the Americas. Retrieved from http://www.oas.org/en/sedi/dsd/iwrm/past%20events/D7/6%20WWF-GOBERNANZA%20Final.pdf
Gonzales, Javier (2016). “Las empresas españolas se beben los fondos de la cooperación” en: Revista de los Pueblos. Revista de Información y Debate. El Agua en Disputa. Primer trimestre del 2016 Nº 68.
Kelsey, J. (2017). TiSA Juego Sucio. UNI Global Union.
World Water Council. (2015). Synthesis Report. Global Water towards “Implementation”. 7th World Water Forum 2015. Retrieved from http://www.worldwatercouncil.org/es/node/161
Santos, C. (2006). De Caracas a México. En defensa del agua y de la vida. Biodiversidad, 48, 26–27. Retrieved from https://www.grain.org/es/article/entries/1101-en-defensa-del-agua-y-de-la-vida