Derrame Minero en Bento Rodrigues: El mayor desastre ambiental en la historia brasilera

El lodo tóxico de dos presas mineras destruyó el distrito de Bento Rodrigues, en Mariana, Brasil. Los desechos continúan expandiéndose y ya han llegado al Océano Atlántico. Una catástrofe ambiental sin precedentes y el negro historial de una empresa con inversiones en Argentina y en el mundo.

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Cuando el pasado 5 de noviembre, el distrito brasileño Bento Rodrigues, en el municipio de Marianas, Minas Gerais, quedó sepultado en lodo tóxico, muchos advirtieron que la catástrofe no era una sorpresa. A veinte días del fatídico día, con 17 muertos, una decena de desaparecidos y más de 500 evacuados, las autoridades y las organizaciones sociales intentan estimar los daños de lo que se considera el mayor desastre ambiental de Brasil.
El derrame ocurrió a las cuatro de la tarde del jueves 5, cuando la presa de Fundão, en el municipio de Mariana, Minas Gerais, se rompió. El dique pertenecía a la compañía Samarco, propiedad de las multinacionales Vale y BHP Billiton. Allí trabajaban 25 personas y se retenía “lodo tóxico y desechos mineros en una superficie equivalente a 10 estadios de fútbol”, explicó el presidente del sindicato local de mineros, Ronaldo Bento. El barro alcanzó otro embalse, Santarém, cuyos residuos también se virtieron en el distrito de Bentos Rodrigues, a 15km del centro de la ciudad de Mariana. Sin previo aviso, los habitantes de la comarca –unas 620 personas- se vieron obligadas a huir corriendo hacia las colinas y partes altas del distrito, donde fueron rescatadas por helicópteros. Carreteras, escuelas, tendido eléctrico… el lodo no perdonó y el 90% de los hogares de Bento Rodrigues fueron destruidos.

Las consecuencias

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El presidente de Samarco declaró en rueda de prensa que los residuos eran inertes y no perjudiciales para seres humanos. Pero de acuerdo con trabajadores mineros, los contenidos de hierro, metales pesados como el mercurio y arsénico son altamente tóxicos. Además de los 17 muertos por la avalancha –entre ellos, trece trabajadores de Samarco-, muchos afectados por el lodo reportaron síntomas de envenenamiento. A esto se suma el haber perdido sus hogares (el 90% de las casas de Bento Rodrigues fueron destruidas), por lo que se encuentran evacuados en hoteles de distritos vecinos. Trece personas continúan desaparecidas.

La avalancha contenía unos 62 millones de metros cúbicos de agua, hierro, tierra, arcilla, arena y otros residuos minerales.
El perjuicio ecológico también es enorme. La ministra de Medio Ambiente, Izabella Teixeira, calificó el accidente como la “catástrofe ambiental más grave” ocurrida en Brasil. La zona poseía importantes áreas de conservación de selva atlántica, implicando seriamente la diversidad acuática y la fauna del lugar. Las áreas pesqueras contaminadas afectan a las comunidades que se alimentan de aquellas reservas. Como explicó el fiscal Ferreira Pinto a la agencia de noticias AFP: “El barro alcanzó varios ríos y cursos de agua, los desechos continúan avanzando y han llegado a la cuenca del río Doce (que incluye una docena de pequeñas ciudades). El daño es enorme, pero todavía no podemos medir exactamente su impacto. El deslave destruye todo”.
Para evitar la llegada del lodo tóxico hacia el océano Atlántico, la Justicia Federal brasilera exigió a la minera Samarco que dispusiera barreras flotantes para detener el paso del barro. Pero los 9.000 metros de “ecobarreras” no parecen tener éxito. Según explicó la Secretaría de Medio Ambiente de Espíritu Santo, esto se debe a que éstas fueron diseñadas para retener petróleo (que flota) y no el lodo, que se disuelve rápidamente en el agua marina.

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Lodos tóxicos del Río Dolce manchan el Atlántico.
Entre las sanciones económicas, la Presidenta brasilera Dilma Rouseff exigió que la empresa Samarco pague una multa estimada en 250 millones de reales (unos 65,7 millones de dólares) y una indemnización a los estados de Minas y Espíritu Santo, a las alcaldías perjudicadas y a los damnificados. Mientras tanto, el Departamento Nacional de Producción Mineral (DPM) presentó un proyecto que reformula totalmente la inspección y aplicación de los criterios de seguridad en los diques de contención de desechos de minería.
Una tragedia anunciada no es un accidente
La compañía dijo desconocer los orígenes del derrame, mientras medios brasileros lo excusaron con la ocurrencia de temblores observados por el Centro de Sismología de la USP (Universidad de São Paulo). Sin embargo, para el Movimiento de Afectados por Represas (MAB), que organiza la ayuda a los afectados y la denuncia a la compañía, la divulgación de esta información es una estrategia de la empresa para evitar responsabilidades. El profesor de la USP Marcelo Assumcão confirmó que los temblores fueron de baja intensidad, ocurren con frecuencia y no deberían afectar la estructura de una presa. Mientras tanto, MAB acusa una obra de elevación del dique Fundão y Germano que la compañía estaba llevando a cabo durante el accidente.
El presidente de Samarco sostuvo que los dos presas que cedieron habían sido sometidos a fiscalización en julio de 2015 y que “se encontraban en total condición de seguridad”. Sin embargo, un estudio realizado por expertos y comisionado por el Ministerio Público en 2013, denunció que las deficiencias de las presas podían derivar en su colapso. En consecuencia, la fiscalía exigió a Samarco la construcción de un plan de emergencia y de alerta. El reclamo nunca fue cumplido y hoy es nuevamente exigido por el gobierno brasilero. Mientras tanto, muchos afectados de Bento Rodrigues declaran que hace años la comunidad levanta quejas contra las presas.

Vale minería: un negro historial y su presencia en Argentina
Samarco Mineração es propiedad en un 50% de la empresa brasilera Vale y la otra mitad pertenece a la anglo-australiana BHP Billiton, las dos compañías mineras más grandes del mundo.
Vale es una multinacional con presencia en más de 30 países y una montaña de denuncias por contaminación ambiental, violación de derechos laborales y humanos. Fundada en 1942 como empresa estatal y privatizada en 1997, es hoy la mayor productora mundial de hierro y la segunda compañía minera más grande del globo.
Gravemente denunciada en Mozambique, Canadá y Brasil, Vale ganó en 2012 el Premio Internacional Ojo Público (más conocido como el premio “de la vergüenza corporativa mundial”), otorgado por activistas de todo el mundo a empresas con severos señalamientos sociales y ambientales. Su accionar generó la organización de la resistencia en la Articulación Internacional de Personas Afectadas por la Compañía Vale, la cual presentó en abril de este año la última edición de su “Informe de Insostenibilidad ”. Este documento compila más de treinta casos de conflictos y abusos a lo largo de la cadena productiva de la compañía en sus diferentes locaciones: desplazamientos forzosos en Mozambique; contaminación por producción de energía en Belo Monte, por extracción de niquel en Canadá y en los mares. El informe denuncia también la imposición de trabajo esclavo y de un consumo desmedido de agua en el distrito de Mariana, donde el lodo tóxico se derramó por la rotura de las presas este noviembre.

Los escándalos de Vale han atravesado las fronteras argentinas y se han instalado en Mendoza. En 2009, la empresa obtuvo la concesión de la explotación de Potasio Río Colorado en Malargüe. La inversión incluía: la afectación de 4 provincias (Mendoza, Neuquén, Río Negro y Buenos Aires), la construcción de líneas de ferrocarriles de carga con terminal en Bahía Blanca, la extracción de potasio en Mendoza y en Neuquén la explotación de shale gas (formación sedimentaria que contiene gas y petróleo y de la cual Argentina es el segundo reservorio mundial; requiere de fracking para ser extraída). En suma, la obra prometía ser – en palabras de la Presidenta Cristina Fernandez de Kirchner- “el proyecto minero más grande del mundo”.

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Ya en 2008 y convocadas por la Asamblea Popular por el Agua de Mendoza, cientos de personas rechazaron el proyecto (en ese entonces en manos de la minera anglo-australiana Río Tinto) y se manifestaron “contra la contaminación y el saqueo” en los departamentos de Godoy Cruz, Rivadavia y San Martín. También en esa época, el Consejo Provincial del Ambiente dictaminó de manera negativa al proyecto minero: el pasivo ambiental, la rápida extracción de recursos no renovables, el agotamiento del gas argentino y la posible afectación del Río Colorado (que atraviesa cinco provincias –Mendoza, Neuquén, Río Negro, La Pampa y Buenos Aires), fueron los ejes de la denuncia.

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Cuando Vale compró por 1.600 millones de dólares el proyecto y obtuvo la licitación del gobierno mendocino, una decena de organizaciones (Asamblea por el Agua, la Unión de Trabajadores Rurales Sin Tierra y la ONG Oikos Red Ambiental, entre otras) denunciaron irregularidades en la aprobación del proyecto y demandaron su revisión. El anuncio de la empresa de que pretendía dejar a perpetuidad 120 millones de toneladas de sal (subproducto de la explotación) a pocos kilómetros del cauce del Río Colorado también generó malestares.
El proyecto llegó a su freno en 2012, cuando Vale detuvo todas las obras, argumentando que los costos habían duplicado la inversión pautada. Al año siguiente, la minera comunicó su decisión de vender la concesión en Río Colorado. El cese del proyecto fue recibido con denuncias de estafa y el reclamo de 3.000 trabajadores que quedaron desempleados. “No nos vale”, un comunicado de 13 organizaciones sociales de Mendoza, Neuquén, Río Negro y Buenos Aires,  cuestionó entonces la profundización del modelo extractivo: las irregularidades en la aprobación de la obra, la extracción de gas no convencional neuquino a través del fracking y la obtención de potasio para avanzar con el modelo de agronegocios (deforestación mediante) sobre la Amazonia brasileña.
En junio de 2015, Vale comenzó un relevamiento de los activos de la compañía para cotizarla. La venta del proyecto indicaría su reactivación; puesto que de continuar detenida la obra, vencería en 2017 la concesión según la Ley de Inversiones Mineras. Hoy, son los inversores chinos y europeos quienes están en la mira. Mientras no se concrete la venta, la falta de capitales y la baja del precio internacional del potasio dan un respiro momentáneo al medioambiente. Queda en manos de las empresas, las organizaciones sociales y las autoridades hacer que no se ahogue.

Fuentes fotográficas (en orden):
1) http://transdoc.com.gt/articulos/Noticias-Mundo/Colapso-de-represa-en-el-sureste-de-Brasil-deja-varios-desaparecidos/44556
2) http://wertyzreport.cz/clanek/brazilie-enviromentalni-katastrofa
3) http://www.efeverde.com/noticias/el-rio-de-lodos-minerales-de-brasil-alcanza-el-oceano-atlantico/
4) http://www.radiominera.com/2014/02/vale-confirmo-que-tiene-en-venta-potasio-rio-colorado/
5) http://infogei.com.ar/cable/14055/preocupacion_en_la_pampa_por_la_reactivacion_del_proyecto_potasio_rio_colorado_en_malargue/
http://www.publimetro.cl/nota/mundo/mas-de-17-muertos-en-brasil-en-avalancha-de-desechos-toxicos-mineros/xIQokf!3SFI3u6eKloA/
http://www.swissinfo.ch/spa/aumentan-exigencias-a-la-minera-samarco-tras-enorme-deslave-en-brasil/41769870
http://mundo.sputniknews.com/ecologia/20151123/1053959006/ecobarreras-avalancha-lodo-toxico-brasil.html