Declaración sobre la Audiencia Pública y las obras de “Colony Park” en el Delta

Es necesario advertir que consideramos ilegitima e improcedente esta Audiencia Pública. Una audiencia pública es una figura de la democracia participativa donde las personas que puedan verse afectadas o tengan un interés por un proyecto potencial y aun no realizado puedan expresar sus ideas al respecto. Es un espacio democrático para la discusión y la construcción, por parte de todo el entramado social, de un mundo compartido, que sin duda cambiará vidas. En este sentido, hoy, aquí y ahora, no tiene lugar una figura de esta naturaleza. El Colony Park hoy en día no es un proyecto, sino un hecho. No estamos aquí para discutir las posibles consecuencias de la construcción de un barrio privado en las islas del Delta, por el contrario, el mismo es ya un hecho consumado, que resaltamos ha sido llevado a cabo de forma ilegal por parte de la empresa. Estamos hoy aquí porque es necesario seguir denunciando los conflictos ambientales, entendidos desde una perspectiva amplia que incluye lo ecológico y lo social, que con asombro e indignación hemos visto generarse en el Delta.

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Tenemos que recordar que el Delta es hoy el territorio límite, la última frontera de la naturaleza en el Gran Buenos Aires. Es el escenario ideal para construir y conservar otra forma de convivencia con la naturaleza y sociedad. Donde tenemos la oportunidad de forjar alternativas al sistema impuesto, y pensar en un auténtico desarrollo para los habitantes reales del territorio, en un marco de justicia socioambiental. Porque el Delta es una de las 18 ecorregiones argentinas, una de las más vulnerables, con su identidad única, y no necesita convertirse en otro Puerto Madero, otro Nordelta, ni otro Riachuelo. Porque no queremos que el paradigma del progreso llegue a las islas depuradoras del Río de la Plata, porque respetamos a quienes lo habitan.

Colony Park es la expresión del avance de la ciudad que intenta imponer un modelo de desarrollo lineal, acumulativo y devastador. Es necesario esclarecer que el conflicto ambiental que hoy ha generado esta obra es complejo. Desde el punto ecológico podemos mencionar la destrucción del humedal: consecuencia de la tala de árboles, la elevación del nivel de cota de la isla, el aumento de la erosión, el dragado permanente de los arroyos y la desaparición del filtro natural del curso del río Paraná generando un incremento en la contaminación. La destrucción de un ciclo ecosistémico que ha llevado miles de años para adquirir un equilibrio y una lógica, y hoy por la acción del capital ha sido destruido. Otro hecho que anuda el nivel ecológico y el social ha sido la desaparición del arroyo Anguilas: no sólo hemos perdido su cauce, sino su trascendencia en la construcción social. En la actualidad tan solo nos hemos quedado con su descripción en el inicio de la novela Sudeste de Haroldo Conti.: “Entre el pajarito y el río abierto, curvándose bruscamente hacia el norte, primero más y más angosto, casi hasta la mitad, luego abriéndose y contorneándose suavemente hasta la desembocadura, serpea, oculto en las primera islas, el arroyo Anguilas”. Por último, el nivel social consideramos es aún más desastroso, ya que el proyecto ha atacado directamente la economía del isleño, al que no sólo le destruyen su casa, sino también las plantaciones, los campos de juncos, los botes, sin mencionar la intimidación de la cual han sido objeto, así como la represión ejercida durante manifestaciones sociales que se desarrollaban de manera pacífica en reiteradas oportunidades.

Para finalizar, aunque consideremos nula esta audiencia en cuanto instancia consultiva, observamos en ella una oportunidad para generar propuestas. Estamos convencidos que desde este espacio podemos establecer un Tribunal de Afectados a partir del cual podamos hacer un inventario de los conflictos ambientales generados por el proyecto. Este Tribunal debería establecer la responsabilidad de la empresa y de los funcionarios que dieron el visto bueno o hicieron caso omiso sin consultar a la población. Posteriormente, debería implementar un plan de remediación de los daños ya causados en el ecosistema del Delta.

En este sentido, esta reunión debe ser un espacio en donde las voces invisibilizadas por el proyecto puedan ser escuchadas, y, de esta forma, construir un Delta para todos y no para los negocios de unos pocos. En lugar de evaluar un tendencioso estudio de impacto ambiental (que roza la falta de respeto), exigimos que las autoridades competentes organicen y mediaticen un plan de acción para la remediación de los conflictos ambientales generados por el proyecto Colony Park. En el estado de la situación actual, con una obra detenida y causante de severos daños ambientales, no podemos esperar otra cosa.

Amigos de la Tierra Argentina, 1º de Julio de 2011.

Durante la Audiencia Pública realizamos entrevistas a habitantes del Delta, para escuchar, click aquí