Conociendo la economía mapuche

Escuchamos el testimonio de Beatriz Chocori, en marco del Seminario Internacional “Mujeres latinoamericanas en la conservación de la biodiversidad” realizado en la Ciudad de Santiago de chile el pasado 3 de Octubre y organizado por el Colectivo Viento sur y la Coalición Mundial por los Bosques.

Beatriz es miembro del parlamento mapuche Koz Koz, un espacio autoconvocado del pueblo mapuche en búsqueda del Küme Mongen (Buen vivir). El área de gestión económica del Parlamento busca consolidar este modelo de trabajo, y esto se hace a través del espacio Trafkintuwe, que es un espacio físico recuperado,  que fue la antigua bodega de ferrocarriles abandonada en  la ciudad de Panguipulli, una ciudad en la región de los ríos, sur de Chile. El pueblo mapuche es preexistente en este territorio.

Nos introdujo en los principios de economía mapuche: economía de la abundancia, sistemas productivos como identidad, buen vivir y bioversidad, colaboración y reciprocidad, sustentabilidad, economías territoriales, ejercicio de derechos colectivos. “Hace ya mucho tiempo ya que nosotros dijimos ya no es tiempo de exigir que nos conozcan, que nos respeten, sino mas bien hoy día lo que hacemos es un ejercicio de derechos, de nuestro derecho de vivir, y de nuestro derecho de ser un pueblo, en este caso el mapuche.  Y eso obviamente tiene relación con toda la normativa internacional que podemos hacer uso o usar como argumentación para todas nuestras propuestas.”

“Los sistemas productivos con identidad, se refiere a toda iniciativa que se quiere emprender en el territorio para nosotros como mapuches debe tener la parte identitaria, los objetivos transversales para este proceso deben estar orientados al Küme Mongen, al buen vivir. ¿y que es el Küme Mongen? Es el equilibrio entre lo espiritual, lo cultural, lo material y lo ambiental, todos los elementos que necesitamos para la vida deben estar de alguna manera en equilibrio. Y eso no es una utopía como se podría decir, sino que debiera ser efectivamente nuestros horizonte cuando planteamos como queremos vivir, el bienestar de las personas y el entorno en que conviven. (..) Colaboración, reciprocidad… ayudarse mutuamente, es importante que esté presente también. La sustentabilidad, que todo lo que hacemos  tenga sustento en el tiempo que nos permita seguir haciéndolo y eso que hacemos no esté dañando otros ámbitos.”

El proyecto es integral, se constituye como una iniciativa de sustentabilidad en el territorio, liderado por la comunidad, e incluye múltiples aspectos:

  • Diseño e implementación procesos de recuperación y restauración del medioambiente y biodiversidad del territorio a través de espacios botánicos en las comunidades, implementación de energías renovables y no convencionales y conservación y resguardo de semillas del territorio.
  • Fortalecimiento y articulación de los procesos productivos, agregación de valor , equipamiento y gestión. Y también se impulsa el procesamiento de  productos forestales no maderables: “afortunadamente en Panguipulli tenemos hartos bosques nativos, estos es algo que queremos cuidar y multiplicar. Y la gastronomía mapuche, es decir gastronomía local, incluyendo estos productos y reinstalando y  revalorizando la alimentación antigua, basada básicamente en  cereales, verduras y también al ser una alimentación mas equilibrada es mucho mejor” relata Beatriz.
  • Posicionar el espacio en común en su rol activador de sistemas de intercambio, a partir de la economía local. Comercialización asociativa, productos que derivan del programa de la huerta: “los circuitos educativos con identidad, hemos generado un circuito para la gente que nos visita, hemos tenido giras técnicas, que van a ver lo que estamos haciendo, con ellos también aprovechamos a recorrer el territorio para que conozcan en terreno como se van vinculando todas las iniciativas.” Además de relatarnos como es el intercambio en su comunidad: “Y los Trafkintu, que es una práctica económica mapuche, antigua,  que hoy día esta revitalizada y eso es bueno, pero también hay que recordar que eran la base de la alimentación, y hoy día lamentablemente los  Trafkintu están reducidos a muestras de semillas, y esta bien, pero todo proceso tiene que ir creciendo…hay que darle esa dimensión, porque no puede quedar reducido solamente a este intercambio de semillas.”
  • Fortalecimiento de la red de organizaciones del territorio desde un enfoque de derecho de los pueblos, a través de eventos de formación y difusión, Trafkintu, seminarios, talleres demostrativos, formación en artes y oficios mapuches.
  • Fomentar las redes de colaboración y alianza con organizaciones del territorio. “Somos parte de una red de economías territoriales, una instancia que esta surgiendo, antes se llamaba ferias y mercados con identidad, que se focalizaba más bien en la venta; pero hoy en día pensamos que hay que crecer más: hablamos de una la red de economías locales, y por supuesto somos parte de la red de defensa del territorio”
  • El programa huerta mapuche lleva dos años de funcionamiento y tiene por objetivos impulsar un modelo de trabajo en el área hortícola con identidad mapuche para permitir el abastecimiento familiar, mejorar la alimentación y la salud, contribuir con la soberanía alimentaria, resguardar las semillas, plantas y conocimientos asociados a estas prácticas, fortalecer la comercialización asociativa y fomentar los circuitos de economía local. Implementar además en todo este proceso un sello que garantice una producción sana y limpia. Un sello de garantía local participativa: “como diferenciación de otros modelos de producción agroecológica o de otro tipo que han surgido nosotros hablamos de huerta mapuche porque además esto tiene integrado el ámbito de la espiritualidad y la cosmovisión.”

Actualmente la huerta se proyecta como un espacio en expansión, y con desafíos: “tenemos muchas proyecciones a futuro, entre ellas fortalecer la comercialización a nivel local, agregación de valor de los productos que se generan, y también poder de aquí a 3 o 4 años, poder abastecer a las escuelas de Panguipulli donde estudian nuestros hijos. También hay que hacer el traspase de lo que ha sido la intervención de estos espacios a través de los paquetes tecnológicos de las instituciones donde se han introducido  pesticidas, químicos. La condición para estar en el programa es justamente abandonar estas prácticas y volver a las prácticas naturales que son muchos más rentables por un lado, pero lo más importante es que nos aseguran alimentos sanos”

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