Acaparamiento de Tierras

  • Especulación inmobiliaria en la ciudad

La noción de “acaparamiento” en el plano ambiental supone la práctica, propia de la lógica económica, por parte de ciertos sectores de poder en la compra y retención de grandes extensiones de tierras en beneficio de intereses privados o Estados Terceros, y se amplía a la utilización del espacio público para el beneficio de privados, enfatizándose en sus consecuencias en el ámbito social y ambiental.

Según el llamamiento de diferentes organizaciones reunidas en el foro social mundial en Dakar, en junio de 2011: “La reciente ola de acaparamientos masivos de tierra en beneficio de intereses privados o de Estados terceros -ya sea por razones alimentarias, energéticas, mineras, ambientales, turísticas, especulativas o geopolíticas- abarca decenas de millones de hectáreas y viola los derechos humanos al privar a las comunidades locales, indígenas, campesinas, pastoras y pescadoras de sus medios de producción, al restringir su acceso a los bienes naturales, al limitar su libertad para producir lo que quieran y al exacerbar las desigualdades en el acceso y el control de la tierra por parte de las mujeres”.

En Argentina, país que cuenta con el segundo territorio más grande de América del Sur, el tema de acaparamiento de tierras no es nuevo. Es importante poder ver en perspectiva la construcción histórica de dicho territorio, y cómo los procesos de acaparamiento datan de tiempos fundacionales, con la conquista de América y el desplazamiento de la población originaria.

América Latina y el Caribe, según el informe del Banco Mundial, es uno de los continentes con mayor “disponibilidad para el acaparamiento de tierras”. Entre los factores para decidir este acaparamiento se encuentran: políticas de los países, capacidad tecnológica para la explotación, mercados de capital, infraestructura o instituciones públicas, incluidos los derechos de propiedad. Estas variables hacen compleja la investigación.

Entretanto, las luchas por el territorio han ganado visibilidad mediática y hoy los gobiernos nacionales luchan por contener la creciente oposición a esta nueva fiebre de tierras. Por otra parte, durante el año 2011 se presentó un Proyecto de Ley por parte del Ejecutivo para regularizar parte del acaparamiento que vive actualmente el país, propuesta normativa que lleva el nombre de “Proyecto de Ley de Protección al Dominio Nacional sobre la Propiedad, Posesión o Tenencia de las Tierras Rurales”, y puede tomarse como un necesario primer paso que debe continuarse en una ley que restrinja el modelo latifundista, así sea en beneficio de terratenientes de nacionalidad argentina. De esta manera se estará más cerca de una justa distribución de la tierra en manos de quienes la trabajan y protegen, teniendo en cuenta tanto una merecida sostenibilidad económica como una sustentabilidad social y ambientalmente conciente.