A un año del crimen a Berta Cáceres: “A mi mamá la asesinaron por mujer, por indígena y por luchar”

El 3 de marzo, y a 5 días del Paro Internacional de Mujeres, se cumplió un año del asesinato de la activista hondureña Berta Cáceres. La voz de sus hijos y de una lucha que sigue.

Desde el 2 de marzo, una seguidilla de eventos político-culturales llaman a la memoria y a la justicia por Berta Cáceres, la activista indígena hondureña asesinada en 2016 por defender los derechos del Pueblo Lenca, y al Río Gualcarque de la depredación contaminante de las empresas transnacionales. Dos de sus hijos acompañan la lucha desde Buenos Aires, donde hablaron sobre la importancia de acabar la impunidad y continuar con el legado de su madre.

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Exposición fotográfica sobre Berta Cáceres en el Obelisco.

El jueves, la jornada comenzó con la lectura de un manifiesto frente a la embajada de Honduras y terminó con una marcha de antorchas desde el obelisco porteño, acompañado por miembros del Centro Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH, co-creado por la activista), y al grito de “Berta vive, COPINH sigue”.  Los marchantes también asistieron a la tradicional Ronda de las Madres de Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada. Allí, la co-fundadora de Madres, Nora Cortiñas, habló de su amistad con Berta, de la inspiración que recibe de su lucha, y pasó luego el micrófono a los hijos de la activista.

Las Madres de Plaza de Mayo y representantes de COPINH, en la tradicional Ronda de los jueves.

El primero en hablar fue Salvador Zuñiga Cáceres, quien destacó la violenta opresión que vive su pueblo y que impide que  se haga justicia por Berta: “Este día se está cumpliendo un año del asesinato de mi mamá, Berta Cáceres, y sigue toda la impunidad. Sigue la criminalización y persecución contra la organización (COPINH). En pleno siglo veintiuno, los pueblos originarios aún somos perseguidos; y sabemos que no es una situación que se viva sólo en Honduras, sino que se repite a lo largo de Latinoamérica y el mundo”, comenzó.

Tal es hostigamiento que sufren COPINH y los ambientalistas hondureños, que desde el golpe de Estado de 2009, más de 123 activistas han sido asesinados. El país centroamericano fue incluso catalogado como el más peligroso del mundo para quienes defienden el territorio y el medioambiente, según un informe de la organización Global Witness. Aún así, la lucha por la ecología y los derechos humanos de los pueblos originarios no conoce límites geográficos. Sin ir más lejos,  a la jornada del jueves se acercaron también representantes indígenas de Salta, que acampan en  el centro porteño para denunciar el desalojo y opresión a los que los someten.

De izquierda a derecha: Laura Zuñiga Cáceres, Salvador Zuñiga Cáceres y Nora Cortiñas.

Indígena, ambientalista y mujer; la lucha de Berta fue también una lucha contra la inequidad de género que el sistema promueve. Solía denunciar los riesgos de la “agresión machista por todos lados” y llamó a tomar conciencia sobre la “autodestrucción causada por la depredación capitalista, racista y patriarcal”.  Para su hijo, todos estos factores son componentes vitales de su legado: “A mi mamá la asesinan también por ser mujer, por ser parte de un pueblo indígena y por luchar por los derechos de las personas que han sido exiliadas”, dijo, y recalcó la importancia de continuar con el ejemplo de su madre: “Ella nos sigue transmitiendo su rebeldía, su fuerza y su alegría también. Porque cuando asesinan a una compañera o compañero, lo hacen para imponer un estado de terror, para que nos quedemos calladas y callados, para que nos paralicemos ante el miedo. Juntos, con los pueblos que nos acompañan en esta lucha, damos este mensaje: eso no va a suceder. Vamos a incrementar y multiplicar nuestras luchas, y de esa manera seguir multiplicando nuestras esperanzas.”

Este 8 de marzo, se presenta una nueva oportunidad para intensificar el legado de la activista. Tendrá lugar el Paro Internacional de Mujeres, un movimiento que excede cada vez más fronteras, y que continúa al grito de “Ni una menos ¡Vivas nos queremos!”. De cara a esta fecha, el asesinato de Berta Cáceres y su lucha por el empoderamiento de la mujer (y de la mujer indígena en específico), no pueden pasar desapercibidos. Ante la injusticia de una Berta menos, hace falta unirse en muchas más; para que no falten gargantas donde se replique su grito.

Su hija, Laura Cáceres, es una más de las que alza su voz. Así lo expuso ella este jueves, agradeciendo el apoyo de las Madres de la Plaza de Mayo y de quienes se acercan a la causa:

“Han atacado a nuestra madre, la han asesinado, pero lo que ellos no sabían, es que nuestra madre está multiplicada”.“Así que muchas gracias por la fuerza y por la lucha que nos dan, porque gracias a eso seguimos hoy, desde todos los lugares del mundo, multiplicando a Berta.”

Fotos: Camila Trama